Asesoró: Rubén Gustavo Kliger
Médico Especialista en Nutrición y experto en Soporte Nutricional del Sanatorio de los Arcos

Con la llegada de la temporada más cálida del año, las personas pasan más tiempo al aire libre, expuestas al sol y al calor. Para transitar esta época de la manera más saludable posible, es importante realizar un cambio de hábitos que prepare al cuerpo para afrontar las altas temperaturas.

Como primer paso para poder emprender este desafío, se debe tener en claro que comer sano no es incompatible con comer cosas ricas.  Afortunadamente, son cada vez más los sitios de vacaciones que incluyen en sus menús opciones saludables que permiten poder elegir lo que se va a comer y amplían la alternativa.

También existe la posibilidad de preparar en casa los alimentos. En este caso, hay que prestar especial atención a su conservación y refrigeración.

La alimentación al aire libre. Si se va a pasar una gran parte del día al sol, es recomendable evitar las comidas calientes y todas aquellas que signifiquen mayor trabajo digestivo, como los alimentos hipocalóricos, las grasas en exceso, las frituras y el alcohol.

Lo más conveniente será incorporar en el menú frutas y verduras de temporada, cuyo alto contenido de agua, fibra, vitaminas y otros nutrientes, resultan muy convenientes para enfrentar las altas temperaturas, sacian el hambre y sed contribuyendo a mantener la piel nutrida e hidratada y acondicionándola para la exposición al sol.

Los días de mucho calor, el cuerpo agradece las comidas ligeras y refrescantes.  Además, la fibra que proveen estos alimentos permite saciar el apetito sin sentir que pesa lo ingerido.

La exposición al sol y al calor genera un proceso inflamatorio con liberación de radicales libres, el cual puede ser contrarrestado por los antioxidantes que estos alimentos proveen, protegiendo la salud.

El cuidado de los alimentos. Si bien las frutas y verduras son los mejores alimentos para sobrellevar el verano, hay que prestar especial atención a su conservación.

Lo mismo sucede con las carnes, cremas y mayonesas, alimentos aún más vulnerables al calor. En este sentido, todas las carnes crudas o mal cocidas son de fácil descomposición, especialmente los pescados y mariscos.

Las altas temperaturas favorecen la proliferación bacteriana y cuando los alimentos aumentan su temperatura, se convierten en un caldo de cultivo, dado que su descomposición se produce con mayor rapidez.

Las consecuencias que puede producir la ingesta de comida en mal estado pueden ser desde un simple dolor de cabeza o estómago, hasta un cuadro de gravedad con vómitos, diarrea, fiebre y deshidratación.

Otros cuadros frecuentes son la salmonelosis con diarrea, deshidratación y fiebre frecuentemente asociada al consumo de mayonesas caseras o alimentos en los que incluyan huevo crudo.

La diarrea por escherichia coli (que se encuentra en carnes mal cocidas) puede producir Síndrome Urémico Hemolítico, que suele desembocar en cuadros de gravedad. El estafilococo se desarrolla también en leches produciendo cuadros de diarrea.

Por estos motivos se debe hacer todo lo posible para mantener la cadena de frío. Algunas  recomendaciones:

  • Sacar la comida de la heladera momentos antes de salir.
  • Llevar todo en conservadoras. Lo ideal es tener una conservadora separada para las bebidas ya que suele abrirse de manera casi continua y eso provoca una rápida pérdida de frío.
  • Dejar siempre las conservadoras a la sombra y cubiertas por una lona. De ser posible, poner sobres de gel congelado en los espacios libres, o en su defecto usar hielo.

La importancia de la ingesta de líquidos. La cantidad recomendada de líquidos para consumir por día y así poder soportar las altas temperaturas es de más de 2 litros.

Se debe tener en cuenta que las frutas y hortalizas ya tienen un alto contenido de líquidos, por lo cual no todo deberá ser agua.

Un consumo adecuado de líquidos no sólo evitará un cuadro de deshidratación, sino que disminuirá la sequedad directa de la piel expuesta a los rayos UV.

Para quienes les guste tomar sol, deben saber que un cuerpo nutrido favorecerá el bronceado y evitará el envejecimiento precoz de la piel.