Por: Ximena Caeiro, Laura Vivas y Julia Cambiasso
Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra y CONICET

Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de muerte en nuestro país. A pesar de que existen diferencias entre hombres y mujeres en la incidencia y progresión de las enfermedades cardiovasculares, a lo largo de la historia, la mayor parte de los estudios clínicos han sido desarrollados en hombres.

Esta presunción prevé que hombres y mujeres son similares entre sí y difieren sólo en la magnitud de la respuesta cardiovascular. Sin embargo, las causas de estas diferencias entre los sexos aun no han sido completamente esclarecidas.

Numerosos estudios señalan a las hormonas sexuales como agentes responsables en determinar características sexualmente diferentes. En particular, en lo que refiere a la regulación de la presión arterial, las mujeres pre-menopáusicas presentan niveles de presión arterial menores que los de hombres. Sin embargo, durante la menopausia, la presión arterial en mujeres aumenta rápidamente e iguala -o excede- a la de hombres de la misma edad, indicando un “rol protector del estrógeno” sobre la regulación de la presión arterial.

Sin embargo es importante destacar que no todas las diferencias pueden ser explicadas solo por la acción de las hormonas sexuales. Machos y hembras (hombres y mujeres) no sólo difieren respecto a la presencia de testículos y ovarios (factor hormonal), sino que además sus células presentan diferentes cromosomas sexuales (factor genético).

Las mujeres presentan un solo tipo de cromosoma sexual (X) heredando un cromosoma sexual de la madre y el otro del padre). Los hombres exhiben dos tipos diferentes de cromosomas sexuales (X e Y), el X es heredado de la madre mientras que el cromosoma sexual Y proviene del padre.

Es así entonces que las hembras presentan ovarios y cromosomas sexuales XX mientras que los machos tienen testículos y cromosomas sexuales XY.

Pero ¿son los cromosomas sexuales capaces de determinar diferencias entre machos y hembras independientemente de la acción de las hormonas?

La investigación. A los fines de investigar qué rol juegan los cromosomas sexuales en las diferencias entre machos y hembras se empleó un ratón, modificado genéticamente, que tiene la particularidad de tener disociado el factor hormonal del genético. 

Este modelo animal permite trabajar con ratones hembra (que tienen ovarios) pero que presentan los cromosomas sexuales XX o XY, y con ratones machos (con testículos) pero que difieren entre sí en los cromosomas sexuales (XX o XY).

La comparación de un carácter entre los cuatro grupos de animales permite el análisis independiente del factor hormonal (comparando machos y hembras), el del factor cromosomas sexuales (comparando hembras XX y hembras XY, y machos XX con  machos XY), así como el aporte de ambos factores en conjunto (hormonal y genético).

Conclusiones. Estudios realizados en el Instituto de Investigaciones Médicas Mercedes y Martín Ferreyra (de Córdoba-Argentina) han demostrado que ante aumentos repentinos de presión arterial, los ratones con cromosomas sexuales XX  (independientemente de tener testículos u ovarios) presentan una mayor disminución en la frecuencia cardíaca cuando se los compara con el grupo de ratones XY, indicando una “acción protectora” por parte de los cromosomas sexuales XX sobre la regulación “momento a momento” de la presión arterial.

Los mecanismos reguladores de la presión arterial se encuentran sujetos a un importante número de sistemas de control actuando de acuerdo con las necesidades del organismo a corto y largo plazo.

Sin embargo, cuando se producen alteraciones en uno o varios de los factores involucrados en la regulación de la presión arterial, las cifras tensionales se apartan de la normalidad provocando a largo plazo hipertensión o hipotensión.

Machos y hembras no necesariamente utilizan los mismos componentes y mecanismos para regular la presión arterial.  

A sabiendas de que existen estas diferencias, el esclarecimiento de las diferencias así como de las similitudes entre sexos permitirá en un futuro el diseño de adecuados instrumentos de diagnóstico, el reconocimiento de la fisiopatología específica según el sexo y la consiguiente aplicación de tratamientos adecuados de las enfermedades cardiovasculares en machos (hombres) y las hembras (mujeres).