Por: Dra. Martha Kaufer Horwitz NC
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

La edad adulta, etapa comprendida entre el fin de la pubertad y el inicio de la senectud, es el periodo más largo de la vida. Por ello, para abordar su estudio, en ocasiones se propone dividirla de acuerdo con las posibilidades de prevenir las enfermedades crónicas degenerativas, aumentar la esperanza de vida y disminuir la morbilidad. Sin embargo, es importante la prevención a lo largo de toda la vida adulta, independientemente de la edad del individuo.

Las enfermedades crónicas degenerativas del adulto son multifactoriales; es decir, tienden a estar asociadas a un conjunto de causas que se conocen como factores de riesgo. Entre ellas se encuentran los factores genéticos, ambientales, de estilo de vida y sociales, así como sus respectivas interacciones. En muchos casos una enfermedad intensifica el riesgo de otra.

En apariencia, la obesidad es el factor de riesgo que más se asocia con la mayoría de estos males. Por ejemplo, contribuye a la resistencia a la insulina y a la diabetes. Éstas, a su vez, generan hipertensión y se ven agravadas por la misma obesidad. Por otra parte, la hipertensión aumenta el riesgo de enfermedad vascular cerebral y esto es aún más señalado en individuos con diabetes.

Se ha documentado ampliamente que el estrés oxidativo está implicado en un gran número de enfermedades, en particular en el proceso de envejecimiento y en el desarrollo de enfermedades cónicas no transmisibles. La mayoría de las especies reactivas de oxígeno (ROS) se derivan de fuentes endógenas como subproductos de las reacciones metabólicas normales. Sin embargo, las fuentes exógenas como la exposición al humo de tabaco, el consumo excesivo de alcohol, la exposición a la contaminación ambiental, entre otros, también contribuyen a la generación de radicales libres y, por ende, al estrés oxidativo.

La obesidad y la diabetes tipo 2 también juegan un papel en la génesis de los procesos oxidativos. Algunos de los aspectos que se deben considerar y atender en el adulto son los relacionados con el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la obesidad como detonante de una serie de enfermedades crónicas.

La vida adulta es una etapa en la que se debe fomentar la alimentación correcta y la vida activa.  Por otra parte, es importante considerar las diferencias en cuanto a la problemática de la edad  en hombres y en mujeres.