Por: Gómez-Martínez
Immunonutrition Group – Department of Metabolism and Nutrition
ICTAN – National Research Council (CSIC) – Spain.

La obesidad, que empezó a plantearse como un problema de salud pública a finales del siglo XX, está adquiriendo dimensiones de epidemia en la actualidad. Esta patología es el resultado en la mayoría de los casos de una mala alimentación, convirtiéndose en un gran problema dietético, psicológico y social muy frecuente.

El comportamiento alimentario se debe concebir desde una perspectiva integral, producto de la interacción de las características del sujeto, de los alimentos,y del entorno que le rodea (especialmente la influencia social de su grupo etario y de la publicidad). La obesidad está relacionada con muchas enfermedades crónicas, y los procesos inflamatorios están implicados en la fisiopatología de muchas de ellas.

Todavía no están del todo esclarecidos los mecanismos por los cuales el exceso de grasa corporal puede llegar a generar una patología. Sin embargo, tanto el sobrepeso como la obesidad se han caracterizado por un estado inflamatorio crónico de grado leve en poblaciones adultas, e incluso en la actualidad, también se está presentando en niños y adolescentes.

Por esta razón, resulta de especial interés investigar en profundidad la relación entre la obesidad y la inflamación, no sólo en la población adulta, sino también en niños y adolescentes.

Ante esto, queda claro que el tratamiento de estos pacientes debe ser individual e integral. Para conseguir un buen pronóstico no sólo se debe perseguir una disminución de peso a través de una restricción dietética y un aumento de actividad física, sino un cambio comportamental de hábitos generales, para lo cual es necesario un seguimiento psicológico adecuado.

La obesidad, que no había sido tenida en cuenta por algunos sectores profesionales de la salud, está siendo en la actualidad uno de los objetivos sanitarios prioritarios. En el tratamiento se debe involucrar directamente a la familia del paciente, y sería deseable que tanto los amigos como los compañeros con los que convive sean miembros activos en el proceso.

Es necesario elaborar tratamientos que aúnen el componente dietético-nutricional, psicológico-psiquiátrico, familiar y de actividad-condición física. Y, por supuesto, todos los estamentos tanto sociales como institucionales se deben involucrar en este proceso.

La intervención dietética en ésta población debe ser tratada con mucho cuidado para no inducir el desarrollo de TCA . Así mismo, es necesario cuidar los posibles déficits de nutrientes relacionados con las alteraciones del crecimiento y del desarrollo en los individuos más jóvenes, por lo que es necesario un equipo multidisciplinar para este tipo de tratamiento.