Cada vez más mujeres postergan la maternidad hasta después de los 35 años. A esa edad, el índice de fertilidad ha declinado naturalmente y por lo tanto lograr un embarazo puede llevar más tiempo del esperado. ¿Por qué sucede, qué tratamientos existen y cuándo acudir a los mismos?

Datos textuales proporcionados por el Dr. Fernando Beltramone (MP: 22.205 – ME: 9.064), especialista en Ginecología y Obstetricia, en Medicina Reproductiva (SAMER) y en Cirugía Video Asistida (SACIL). Miembro del staff del Servicio de Tocoginecología de Clínica Privada Gallia.

¿Cada vez es más difícil concebir?

• “En los últimos tiempos se ha instalado en nuestra sociedad, a nivel mundial, una sensación de supuesta disminución en la fertilidad de las mujeres o, dicho de otro modo, la idea de que habría un aumento en la cantidad de casos de mujeres que no pueden lograr un embarazo por vías naturales”.

• “De hecho, seguramente todos conocemos a alguien de nuestro entorno con problemas para lograr el embarazo, o a mujeres que lo han logrado pero después de intentarlo durante mucho tiempo”

• “Pese a esta ¨sensación¨, una reciente revisión histórica en Estados Unidos indica que en los últimos años la tasa de fertilidad no ha declinado sino que se ha mantenido estable; esto viene a romper un mito que parece ya haberse instalado entre nosotros. De hecho, esta estabilidad en los índices de fertilidad correspondientes a cada edad, prácticamente no ha declinado en los últimos 30 años”.

• “Sin embargo, según este mismo estudio, lo que sí ha ocurrido es que se ha incrementado progresivamente la edad en la que las mujeres comienzan a buscar un embarazo; en otras palabras, se está postergando cada vez más la maternidad y esto termina por complicar las chances de embarazo”.

• “La pregunta que debemos hacernos es por qué cada día hay más tratamientos, por qué cada vez más gente consulta al ginecólogo o especialista en reproducción. Debemos hacernos esta pregunta ya no pensando en que la infertilidad se está haciendo habitual, sino en que la postergación de la maternidad no hace más que dificultar las posibilidades de concebir, aunque la mujer esté perfectamente sana”

El factor “edad”

• “Como animales que somos, tenemos una edad ‘ideal’ para concebir, que es entre los 20 y los 24 años en la mujer. Este es el pico máximo de fertilidad, que luego comienza a declinar. Hasta los 30 o 32 años la disminución de fertilidad es muy leve, es decir que casi no se nota. En general la etapa más fértil de la mujer es bastante amplia. Pero cuando se comienza a buscar un embarazo recién a los 32 años, las chances se tornan cada vez más bajas. Veamos algunos números que grafican esto:

– De los 25 a los 29 años, comparando con una mujer de 20 a 24 años, el índice de fertilidad es de un 4% a un 8% menos.

– De los 30 a los 34 años, el índice de fertilidad es de un 15% a un 19% más bajo.

– De los 35 a los 39, que hoy por hoy es la edad en que muchas mujeres buscan embarazos, el índice es de un 26% a un 46% más bajo.

– Y entre los 40 y 45 años es de un 95% más bajo.

• “Es decir que la respuesta a esta idea de cada vez mayor infertilidad es, en la práctica, más social que médica. La mujer cada vez demora más en buscar hijos porque, por lógicas razones se dedica a su carrera, hace especializaciones, o muchas mujeres viven solas mucho tiempo o conviviendo hasta que deciden su pareja definitiva. Entonces la mujer busca embarazos a una edad más tardía, por lo cual naturalmente hay menor fecundidad y por eso cuesta más embarazarse”.

Los 35 años: punto de inflexión

• “Un estudio francés que contó con más de 2.000 mujeres solas que buscaban embarazo y se sometieron a inseminación con semen de donante, develó que luego de 12 inseminaciones y un año de tratamiento, un 73% de las mujeres de 25 años o menos quedaron embarazadas; y la tasa en mujeres de 26 a 30 años fue similar, con un 74%. Los embarazos en pacientes de 31 a 35 años llegaron a un 61%. En tanto, las de 35 años y más, alcanzaron un 54%. Todo esto hace entender que la fecundidad disminuye, aproximadamente, un 3,5% por año a partir de los 25 años”.

• “A los 35 años ya hay una disminución importante de la fertilidad en la mujer. La explicación está en que ésta nace con una determinada cantidad de óvulos y estos nunca más se dividen, o sea que los óvulos tienen la misma edad que la mujer. Después de los 35 años, la capacidad del óvulo de fertilizarse es naturalmente menor. Después de los 38 años hay un cambio importante, tiene que ver con la capacidad celular de regeneración. Después de los 41 años la fertilidad baja muchísimo porque la edad natural de la mujer para ser madre termina más o menos a los 41 a 44 años.

• “Otro dato que no podemos dejar pasar es el de la tasa de aborto espontáneo. Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la tasa de aborto en ciclos de embarazos naturales es de 7% a 15% cuando la mujer está por debajo de los 30 años; de 8% a 21% entre los 30 y 34 años; de 17% a 28% entre los 35 y 39 años; y del 52% a los 40 años o más”.

• “En resumen, cuando la edad de la mujer va aumentando, y especialmente después de los 35 años, cuesta más lograr embarazo; y si dicho embarazo se logra, cuesta más que el mismo quede en su lugar y no se interrumpa el proceso. ¿Por qué ocurre esto? En primer lugar la causa natural es que hay menos óvulos. En segundo lugar porque los óvulos, al ser de mayor edad, tienen mecanismos celulares menos perfectos para corregir los defectos que normalmente ocurren en los embriones y es más frecuente que haya embriones genéticamente anormales. El aborto espontáneo aparece, entonces, como un mecanismo de preservación de la especie (no necesariamente es una enfermedad)”.

La edad en los hombres y su incidencia en la carga genética

• “En lo que respecta al hombre, su edad es mucho menos determinante en este tema. La mujer ovula efectivamente un buen óvulo por ciclo, mientras que el hombre eyacula millones de espermatozoides por vez. Sin embargo está demostrado que en el hombre también declina la fertilidad con la edad”.

• “Así como con la edad aumenta en la mujer el riesgo de aborto espontáneo, de síndrome de down o patologías similares, con el hombre también ocurre esto”.

• “Después de los 38 años, el riesgo de problemas genéticos en la descendencia es más importante. En el hombre se nota menos porque hay millones de espermatozoides y por tanto la selección siempre es ‘más fácil’ porque hay millones entre los cuales elegir. Por más que son espermatozoides que se ven bien y suelen fertilizar al óvulo, suelen tener más anomalías genéticas propias por la edad. Esto suele dar como resultado embriones con una carga genética menos perfecta”.

Cuándo hacer una consulta

• “El perfil habitual de la paciente que llega al consultorio en busca de ayuda profesional para poder lograr un embarazo es una paciente de entre 33 y 40 años (habitualmente el promedio es de 35 años), que lleva entre un año y medio o dos tratando de quedar embarazada”.

• Ciertas alarmas para tener en cuenta para agilizar el tema de una consulta:

1. La edad es una de las primeras variables.
2. Salvo la endometriosis, que es casi la única patología que da síntomas, el resto no da síntomas. Por eso, una pareja que tiene la preocupación sobre su fertilidad lo que tiene que hacer es estudiarla. Al saber en qué territorio se está, uno puede esperar o no tener éxito, dependiendo del caso y de la edad que tenga la paciente.

• ¿Quiénes deberían acudir a una consulta temprana?

1. Pacientes que tengan una pareja nueva y que hayan tenido infertilidad con una pareja anterior.
2. Pacientes con antecedentes de patologías que puedan comprometer la fertilidad: cirugía por endometriosis, infección pelviana.
3. Hombres que trabajen con agroquímicos o que hayan tenido paperas con inflamación testicular.

• “La razón número uno por la cual la gente se anima cada vez más a venir al consultorio es social. Primero, a mayor edad para buscar un embarazo hay mayor cantidad de problemas por lo tanto mayor cantidad de consultas. Y hoy una pareja que hace seis meses que no logra embarazo no me consulta después de tres años de intentar. También vienen parejas con 37 o 38 años que llevan sólo cuatro meses buscando y quieren saber si está todo bien”.

• “La gente ya tiene la alerta en la cabeza, existe más conciencia de que potencialmente podríamos tener un problema, y la edad para buscar embarazo aumenta. Eso naturalmente genera más consultas”.

Tratamientos de fertilización asistida

• “El tratamiento no es un “combo” para todo el mundo; se realiza a medida del problema de cada pareja”.

• “Por ejemplo: A una paciente de 34 años pero que tiene un antecedente de una cirugía de endometriosis y está intentando con su pareja quedar embarazada desde hace un año, no la voy a aconsejar de la misma manera que a una paciente sin antecedentes. Los tiempos son más cortos, tengo que ser un poco más expeditivo y no hacerle perder el tiempo a la paciente”.

• “En parejas que son los dos sanos, no hay una patología demostrable y están probando hace seis meses, se puede esperar un tiempo más. Pero si una paciente está buscando hace más de tres años y no lo logró concebir, probablemente haya una causa demostrable”.

• “No hay una edad mínima para recomendar la fertilización asistida. Si una chica joven lleva más de cuatro años sin lograr un embarazo, significa que hay algún problema. Depende de la duración de la infertilidad y de la edad de la paciente”.

• “Las mujeres con menos de 35 años son las que mejores resultados tienen en general, siempre y cuando no haya factores severos de otra índole. Y en los hombres, lo ideal es cuando no son mayores de 42 años”.

Técnicas que se recomiendan según la edad:

– En las pacientes más jóvenes: coito programado, estimulación de la ovulación, o inseminaciones intrauterinas.

– En pacientes de edad más avanzada: se suele iniciar con inseminaciones intrauterinas o, si hay un tiempo considerable de infertilidad y algún factor de cierto riesgo de mal pronóstico, requiere de alta complejidad, es decir, fertilización in vitro.

• “La función del médico no es determinar qué tratamiento va a hacer o no el paciente. Nuestra función es decir en qué terreno o situación estamos y qué es lo mejor para hacer, pero a veces el paciente decide lo contrario, y es respetable. Eso es consentimiento informado”.

 Fuente: IMPRESS-ACS