• Las nuevas medicaciones anticoagulantes son más seguras y brindan una cobertura constante.
  • Disminuyen en un 50% los accidentes hemorrágicos y los ACV y permiten bajar un 10% la mortalidad.

Los accidentes hemorrágicos son la primera causa de muerte en los países en desarrollo. La Dra. María Esther Aris Cancela, jefa de hemoterapia del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), estima en unos 60.000 los casos de trombosis al año en Argentina de los que, aproximadamente el 15%, pueden ser fatales.

Estos accidentes se asocian a la obesidad, el hábito de fumar, llevar un estilo de vida sedentaria, estresante y de poco descanso. Con la vejez, el envejecimiento del corazón y el aumento de la hipertensión arterial son frecuentes.

Estos nuevos medicamentos anticoagulantes llegan al mercado para suplir necesidades insatisfechas, como poder cubrir constantemente a pacientes que a pesar de los controles estaban anti-coagulados en algún momento del año. Esto hace que los accidentes hemorrágicos se reduzcan a la mitad y la mortalidad asociada a estos casos baje un 10%.

El Dr. Alex Spyropoulos, fundador y ex director médico del Centro de Trombosis Clínica en Albuquerque, asegura que en los tratamientos“Tenemos dos formas nuevas de tratar estos pacientes, una con Eparina y luego cambiarlo a anticoagulantes de acción directa sin superposición de tratamientos y la otra, más impactante, utilizando los de acción directa desde el comienzo, lo que significa evitar las inyecciones”.

El especialista sostuvo que“con este nuevo enfoque, de una sola píldora, nos evitamos la Eparina en el período agudo y evitamos las intereacciones y monitoreos de rutina lo que facilitan el tratamiento para los pacientes, evitando su internación”.

Entre los accidentes cerebrovasculares (ACV) más reconocidos, están aquellos que se originan desde la fibrilación auricular, una arritmia en el corazón que los favorece 1 de cada 5 de los ACV se producen a partir de enfermedades cardiacas.

Siempre es aconsejable consultar al médico ante la aparición de síntomas vinculados a estas patologías, como inflamación y dolor en las piernas, fatiga injustificada, palpitaciones y dolores de pecho. Asimismo, se recomienda no fumar, caminar al menos 30 minutos por día, realizar una vez al año chequeos de colesterol y glucemia en sangre desde los 40 en el hombre y los 45 en la mujer y controlar la presión, el pulso y la circunferencia abdominal.

Estos medicamentos previenen trombosis venosas profundas, síndromes coronarios agudos, infartos y anginas de pecho, entre otras patologías. Si bien los pacientes que más requieren esta medicación son los más añosos, con el correr de los años se amplía el marco de utilización de esta droga, que puede indicarse desde los 18 años.

Con los tratamientos anteriores era necesario controlarse todos los meses por sus cortos efectos, por lo que el abandono de los chequeos era frecuente. Las nuevas medicaci
ones le permiten al paciente más libertad de acción y menos dependencia a los chequeos. Además puede tomar paralelamente cualquier tipo de medicamentos a diferencia de otros anticoagulantes que pueden tener influencia sobre drogas accesorias, o que pueden verse inhibidos por otras medicaciones. Durante el suministro de estas nuevas medicaciones, se puede comer cualquier tipo de comidas, incluso alimentos con vitamina K, presente en algunos alimentos como acelga y alcaucil.

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