Los traumatólogos recomiendan aprovechar los meses fríos  para tratar patologías de pie. ¿El motivo? Hay menos riesgos de infección e inflamaciones y la recuperación del paciente es mucho más rápida. Un pie bien operado en invierno podrá exponerse sin problemas cuando llegue el calor.

Los pies son una parte del cuerpo muchas veces subestimada.  En promedio, los pies toman contacto con el piso unas 15 mil veces por día. De los 206 huesos que constituyen el esqueleto humano, 56 se encuentran en los pies (esto es más del 25%).

“Los pies sostienen todo el peso del cuerpo al caminar. Hay que cuidarlos porque son nuestro único sostén”, dice Juan Sánchez Pulgar, traumatólogo, director médico del Instituto Traumatológico de Córdoba (ITC) y especialista en pies.

El especialista lleva operados más de 3 mil. Los juanetes son la patología que se presenta con mayor frecuencia. Se trata de una deformidad redondeada, que aparece en la cara interior del pie y que lleva miles de años de estudio.

Si bien el juanete se presenta tanto en hombres como en mujeres, estas últimas lo padecen mucho más debido a cuestiones hormonales y, sobre todo, al uso de tacos, zapatos en punta y con horma angosta.

Además del juanete, esta época es apta para solucionar quirúrgicamente otras patologías como dedos en garra, que son los primeros en desequilibrarse; espolones, que se dan en la región posterior del pie; neuromas, inflamaciones muy dolorosas de los nervios que se encuentran entre las cabezas de los metatarsianos; y otras metatarsalgias que constituyen manifestaciones de la artrosis o artritis reumatoidea en el antepie.

“En invierno el pie edematiza menos y, como las temperaturas son bajas, no hay que luchar tanto contra  inflamaciones e incomodidades típicas del calor”, afirma Sánchez Pulgar.

Los problemas en los pies son, para muchas personas, una cuestión netamente estética. “Muchos de mis pacientes me dicen que sienten vergüenza de mostrar sus pies, entonces usan calzado cerrado hasta en verano, o los ocultan bajo la arena cuando van al mar”, cuenta Sánchez Pulgar.

Recomendaciones. Si bien las técnicas quirúrgicas son cada vez más específicas y menos dolorosas, los especialistas recomiendan “no tocar los pies”. Lo mejor es cuidarlos correctamente, y ser cuidadosos con el calzado.

Los zapatos o zapatillas deben ser amplios, blandos y con contrafuerte duro. Los tacos no deberán superar los cinco centímetros. Por encima de esa  medida se modifica la biomecánica normal del pie y se recarga el peso del cuerpo a la región anterior de pie.