Dr. John Pemberton, Cirugía de colon y recto, Mayo Clinic de Rochester, Minnesota.

Las hemorroides son bastante comunes. Hacer algunos cambios en el estilo de vida puede disminuir la probabilidad de desarrollar hemorroides. Sin embargo, cuando esos cambios no bastan para evitar que reaparezcan y las hemorroides provocan considerables molestias, entonces piense en hacer una cita con el médico para evaluar y ver si es necesario un tratamiento.

Las almohadillas hemorroidales son parte de la anatomía natural del cuerpo en el conducto anal y ayudan tanto a que las heces se queden dentro como a controlar la continencia. El problema con las hemorroides surge cuando se hinchan y abultan las venas en esas almohadillas. Las hemorroides pueden ocurrir dentro del recto y, en ese caso, se conocen como hemorroides internas; o pueden presentarse debajo de la piel alrededor del ano y, en ese caso, se conocen como hemorroides externas. Las hemorroides internas no provocan ningún dolor y normalmente no requieren tratamiento, a menos que empiecen a sangrar. Las hemorroides externas son las que normalmente conducen a sentir el dolor y la molestia que la gente a menudo asocia con las hemorroides.

Las hemorroides se desarrollan debido al aumento de la presión en el piso pélvico. Esa presión generalmente es consecuencia de pujar al defecar y de sentarse en el escusado durante períodos largos. Puede también ser producto del estreñimiento crónico, de la diarrea, de la obesidad o del embarazo. Las hemorroides externas se desarrollan en un período de tres o cuatro días para luego desaparecer lentamente.

Uno de los principales factores en la prevención de las hemorroides es poder defecar regularmente, sin pujar. Hay varios cambios del estilo de vida con los que usted puede intentar a fin de ayudar a que eso ocurra e incluyen hacer ejercicio regularmente, ingerir una alimentación sana con alto contenido de fibra, beber mucha cantidad de líquido y evitar sentarse durante períodos prolongados.

Cuando aparecen hemorroides externas, las medidas de autocuidado normalmente logran aliviar las molestias. Las cremas, los ungüentos, los supositorios o las compresas de venta libre y creadas para tratar las hemorroides contienen ingredientes como el avellano de bruja o la hidrocortisona que pueden reducir el dolor y la comezón. Esos productos suelen ser eficaces, pero no los use durante más de una semana a la vez. Cuando se usan muy a menudo, pueden producir efectos secundarios, tales como sarpullido en la piel, inflamación o afinamiento de la piel.

Remojarse en un baño tibio o en un baño de asiento colocado en el escusado con agua simple durante 10 o 15 minutos, dos o tres veces al día, puede reducir la hinchazón de las hemorroides. Aplicar hielo o compresas heladas también puede aliviar la hinchazón y el dolor. Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno, la aspirina o el acetaminofén, igualmente pueden ayudar a aliviar algunas molestias.

Cuando las hemorroides duran más de una semana, pese a los remedios caseros, o provocan dolor y molestia, entonces es momento de hacer una cita con el médico. Debe también ir al médico si tiene un sangrado doloroso por el recto para que esa persona pueda descartar otras afecciones más graves. Si los síntomas se deben a las hemorroides, el médico puede recomendarle extirparlas quirúrgicamente. A fin de lograrlo, se pueden aplicar varias técnicas, que en su mayoría son factibles de realizar en el consultorio médico y no requieren internarse la noche en el hospital.

Incorporar ahora cambios en su rutina de ejercicio y alimentación puede ayudar a evitar las hemorroides en el futuro. Si reaparecen, intente con las medidas de autocuidado arriba mencionadas. En la mayoría de los casos, no será necesario ningún otro tratamiento. No obstante, si las hemorroides continúan provocando mucho dolor, acuda al médico.