En verano, además de los elementos que no deben faltar en un botiquín,  hay algunos propios de la temporada que deben sumarse.

El botiquín es algo que debe tenerse siempre a mano y, por lo tanto, no se debe dejar en casa cuando se sale de viaje, y aunque no se trata de salir cargados de medicamentos, sí se debe llevar lo necesario para atender cualquier dolencia menor que pueda surgir, sobre todo si se viaja con niños.

En primer lugar, se debe incluir material de cura como gasas, algodón, tiritas, vendas y alcohol.  Los especialistas recomiendan llevar analgésicos -para los dolores de cabeza y musculares-, antiácidos -para los problemas de acidez e indigestión-, soluciones de rehidratación oral -para las deshidrataciones y diarreas-, repelentes de insectos para evitar picaduras y, sobre todo, un protector solar adecuado para cada tipo de piel.

Cada producto del botiquín debe estar en condiciones. En muchos casos los medicamentos suelen estar vencidos si es que no se utilizan desde hace mucho tiempo. Por ello, los medicamentos deben guardarse en sus envases originales y marcarse correctamente con la dosis e instrucciones sobre cómo y cuándo tomarlos.

Especialistas. A la hora de preparar el botiquín de viaje se debe contar siempre con el asesoramiento de un médico o farmacéutico. El profesional está en condiciones de proporcionar la información para armar el botiquín más adecuado a cada necesidad y destino vacacional. Además, puede asesorar sobre el uso correcto de los medicamentos, especialmente cuándo, cómo y durante cuánto tiempo tomarlos.

Los medicamentos que se deben incluir en un botiquín básico de viaje, generalmente, se pueden obtener en una farmacia sin necesidad de receta médica, ya que están destinados precisamente a la prevención y el alivio de dolencias leves. No obstante, aunque no precisen de receta, estos fármacos tienen las mismas garantías de calidad, seguridad y eficacia que los medicamentos de prescripción, y también pueden tener efectos secundarios, por lo que es imprescindible consultar con el médico de cabecera antes de usarlos.

Mareos. En los viajes son habituales los mareos, por lo que es recomendable  llevar productos para prevenirlos. Éstos están disponibles en forma de comprimidos, chicles y jarabes -para los más pequeños-.

Vacaciones en el extranjero. A los problemas habituales de cambios de hábitos, quienes planean vacaciones en zonas tropicales o subtropicales deben añadirle las condiciones de higiene del país de destino -que no siempre son las más óptimas-, las dificultades para acceder a los servicios sanitarios o el alcance de la cobertura médica.

Existe la posibilidad de que el medicamento que se acostumbra tomar para tratar los dolores o la fiebre, por ejemplo, no esté disponible o se comercialice con otro nombre. Por ello, es aconsejable conocer el principio activo o componente básico del medicamento. En estos casos, es aconsejable llevar aquellos medicamentos sin receta médica que puedan ser de utilidad.

También se debe consultar qué vacunas están recomendadas para las regiones o países  que se van a visitar.