Aunque la gripe y el resfriado común son enfermedades que se presentan con una sintomatología similar, no son lo mismo.

Diferenciar estas enfermedades es muy importante, sobre todo cuando se trata de personas de la tercera edad, niños, pacientes con enfermedades pulmonares, cardíacas, portadores de VIH, diabéticos, y enfermos de cáncer, ya que algunos componentes de los medicamentos pueden estar contraindicados y generarles complicaciones médicas importantes.

Básicamente, la diferencia radica en que los resfriados suelen curarse por sí mismos al cabo de un tiempo que va de los 3 a los 10 días.

La gripe, es una enfermedad que se origina al contraer el virus de la influenza. Puede ser leve, pero si no se cuida y/o trata adecuadamente puede desencadenar enfermedades complejas -incluso mortales- como la neumonía.

Los virus son los causantes tanto del resfriado común como de la gripe o influenza. Existen más de  de 200 virus diferentes que pueden causar los resfriados -y ninguna vacuna para ellos-. Sin embargo, sólo existen 3 virus causantes de la influenza, que si cuentan con una vacuna.

No existen medicamentos que curen la gripe ni los resfriados. Sin embargo, los médicos suelen recetar algunas medicinas que atenúan los síntomas. En ningún caso los medicamentos son los mismos, de ahí la importancia de no auto medicarse ya que algunos de los componentes pueden causar problemas dependiendo de los antecedentes e historia clínica del paciente.

Como los síntomas son parecidos, a veces se puede subestimar una gripe creyendo que se trata de un simple resfriado. Para ello es importante conocer las diferencias sintomáticas entre ambas enfermedades:

Fiebre. En general, un resfriado no se presenta con fiebre. En casos excepcionales, ésta es muy baja (casi siempre una febrícula). La gripe, por el contrario, viene acompañada de  temperatura a veces mayor a los 38 grados.
Dolor de cabeza. Este síntoma puede presentarse o no en un cuadro de resfrío. En una gripe es muy común.
Congestión/secreción nasal. En un resfriado suele ser muy leve e, incluso, puede no presentarse. La gripe se presenta con secreción abundante y constante y constituye uno de síntomas más comunes y molestos.
Tos. En el resfriado la tos es seca. En la gripe suele presentarse flemas y es muy fuerte y persistente.
Dolor o fatiga muscular. No se manifiestan en el resfrío. Sí, y de manera muy fuerte, en la gripe. Suele presentarse con agotamiento y la consecuente imposibilidad de realizar las actividades habituales.
Dolor de garganta. En un resfriado puede no presentarse. En una gripe, las molestias de la garganta son tan fuertes que pueden llegar incluso a dificultar la ingesta de líquidos y alimentos.
Pérdida del apetito. Generalmente el apetito no se ve alterado por un resfrío. Con la gripe, en cambio, la persona no siente deseos de comer.

Prevención. Se puede reducir el riesgo de contraer un resfriado lavándose las manos con frecuencia, alimentándose sanamente y descansando lo suficiente.

La mejor manera de evitar contraer la gripe es poniéndose la vacuna. Ésta, generalmente, se encuentra disponible en el otoño y está recomendada sobre todo en personas que tienen mayor probabilidad de enfermarse y tener complicaciones.

Si ya se ha contraído el virus de la influenza se debe tapar la boca al toser, lavarse las manos con frecuencia, no auto medicarse, ventilar el hogar, tomar abundantes líquidos y reposar.