Hasta hace un tiempo, las preocupaciones de una persona que decidía tatuarse estaban  relacionadas con las figuras elegidas, el lugar del cuerpo, las higiene de las agujas y los cuidados mínimos para prevenir las infecciones y el contagio de enfermedades infecciosas como la hepatitis o el VIH.

Ahora, la agencia gubernamental de Estados Unidos, encargada de regular los alimentos, medicamentos y cosméticos, intenta determinar qué efectos tienen en el organismo las tintas para tatuajes.

Tatuarse no sólo implica un cambio en la apariencia de la piel, sino el ingreso de diferentes pigmentos.  Las tintas no están reguladas por ningún organismo sanitario, ni en Estados Unidos ni en Argentina.

Algunas pruebas realizadas han demostrado que la mayoría de las tintas utilizadas contienen ftalatos, metales pesados, benzopireno, hidrocarburos policíclicos aromáticos y otras sustancias tóxicas.

“Los derivados del benceno pueden actuar como agentes promotores del cáncer. Si una persona expuesta a esa sustancia accede a otra, llamada inductora, podría desarrollar la enfermedad”, explica Fernando Stengel, jefe del Servicio de Dermatología del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic).

 A pesar de la relevancia del tema no existen estudios sistemáticos sobre la seguridad de los pigmentos de los tatuajes. “Estamos tratando de responder algunas preguntas fundamentales como cuál es la composición química de las tintas, cómo se metabolizan en el organismo y si son peligrosas para la salud”, afirma Paul Howard, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Toxicológicas de Estados Unidos.

Las  hipótesis de los investigadores son varias. La primera es que las células del cuerpo asimilan y destruyen las tintas. La segunda es que el pigmento se disgrega y los diferentes componentes se dispersan en el organismo. Aunque estudios recientes han demostrado que algunos pigmentos pueden llegar a los ganglios linfáticos, se desconocen las consecuencias para la salud.

Aunque en la actualidad  existen técnicas para removerlos, quitarse un tatuaje también presenta complicaciones. La interacción entre los pigmentos, la luz pulsada intensa o el láser que se utiliza para removerlos, generan reacciones que pueden resultar perjudiciales.