Hace pocos días se dio a conocer la historia de Martín Renzacci, un joven de 30 años que luego de casarse y mientras estaba de en el último tramo de su luna de miel en Australia, atravesó un cuadro gripal y luego comenzó a sentir que súbitamente su cuerpo se paralizaba. Hoy se encuentra internado con un diagnóstico para muchos extraño: síndrome Guillain-Barré.
¿De qué se trata esta enfermedad? ¿Quiénes pueden padecerla? Andrés Berardo, neurólogo del Hospital Universitario Austral (HUA) explicó que “el síndrome constituye un paradigma de enfermedad autoinmune en el que se pone en juego el rol que cumplen determinados factores que al entrar en contacto con un individuo, que posee una determinada carga genética, permiten el desarrollo de la enfermedad. Entre estos figuran el medio ambiente, debido a la acción de ciertos virus o bacterias, pero también la administración de un fármaco o la aplicación de ciertas vacunas”.
“Siempre existe un factor ambiental, aunque este no pueda determinarse en todos los casos. De hecho este factor ‘gatilla’ la activación de los mecanismos del sistema inmune que acaban agrediendo al organismo. En el caso de Renzacci, el factor desencadenante puede haber sido el estado gripal previo al desarrollo de los síntomas neurológicos”, agregó.
Tal como relataron los hermanos de Martín y su esposa, Carolina, los días anteriores al desarrollo de los primeros síntomas –debilidad muscular progresiva de las extremidades inferiores– él padecía dolores de cabeza, fiebre y gripe.
“Las células del sistema inmune son las que dañaron los nervios y produjeron la parálisis”, comentó Berardo y agregó: “La mayoría de los casos de síndrome Guillain Barré son esporádicos, es decir que no registran antecedentes familiares. Esta patología se presenta aproximadamente en dos de cada 100 mil habitantes y más allá de algunos puntos geográficos puntuales, puede desarrollarse en todas partes del mundo, afectando principalmente a los jóvenes”.

El tratamiento y la rehabilitación
“Los tiempos de recuperación dependen de cada persona, de la variante del síndrome y del agente que causó la enfermedad. No obstante, desde el inicio de los síntomas,el cuadro puede evolucionar, habitualmente no más allá del mes. Lo que ocurre es que después de ese tiempo, la lesión queda y los nervios se recuperan lentamente. Por esto, ante el riesgo de que existan reactivaciones de los mecanismos autoinmunes que lesionaron los nervios y que el cuadro se vuelva agudo nuevamente, los médicos tomamos como parámetro los seis meses, ya que después de ese tiempo es raro que el cuadro se regenere”, aclaró el neurólogo.
En cuanto a la rehabilitación posterior, esta dependerá del daño. En caso de que el mayor daño sea la debilidad muscular que dificulta la deambulación, se recurre a rehabilitación kinésica. Cuando, en cambio, se produjeron trastornos respiratorios o de la deglución, además de kinesiología hay que trabajar con foniatras, neurólogos, entre otros.
“Hay que remarcar que existen muchos casos de pacientes que se recuperan completamente y que después del síndrome vuelven a tener una vida normal. Esta posibilidad depende de la severidad del caso, ya que existen algunas variantes que producen lesiones más persistentes en los nervios y que por ende se traducen en debilidad muscular”, completó Berardo.