Por: Dr. Gustavo Gallardo
Médico ginecólogo, diplomado en Medicina y Biología de la Reproducción.
Nascentis Medicina Reproductiva.

Frente un diagnóstico de quistes ováricos, lo más importante es no “enmascarar” o “disimular” la anormalidad tomando algún anticonceptivo que, sin proporcionar ninguna curación, provoque la regularización de los sangrados.

Con esta conducta sólo se logra normalizar la aparición en el tiempo de las menstruaciones, pero muy probablemente se deje pasar la verdadera causa del problema.

Lo que corresponde es realizar una profunda y cuidadosa investigación hormonal que se adapte a la edad y características de la paciente. En ese estudio es factible que se encuentre la causa (o causas) de lo que está sucediendo.

Uno de los motivos de alteraciones menstruales más frecuentes es la poliquistosis ovárica. El abanico de alteraciones que componen esta enfermedad puede agruparse en tres secciones:

1. Alteraciones en el ritmo menstrual o desaparición de la menstruación.
2. Alteraciones hormonales. Tendencia a presentar signos de virilización por aumento patológico de hormonas masculinas (acné, aparición de vello en forma exagerada, exceso de gratitud en la piel, entre otros).
3. Alteraciones en la anatomía ovárica. Se ponen en evidencia mediante la ecografía especializada (quistes múltiples).

Como el mismo nombre del cuadro clínico lo expresa (poliquistosis), en esta patología los ovarios presentan muchos pequeños quistes. Para poder explicar qué ocurre, primero es necesario analizar cómo trabaja normalmente el ovario.

Mientras dura un mes ginecológico, de la gran cantidad de ovulos que guardan los ovarios, algunos (aproximadamente diez) inician un crecimiento importante. De éstos, sólo uno terminará por lograr la madurez completa, motivo por el cual cuando la mujer ovule podrá embarazarse, comúnmente, de un solo niño.

Los óvulos que inician el crecimiento en grupo se rodean de un fluido que tiene muchas funciones específicas en su maduración. La ecografía -que distingue muy bien esos líquidos- es un método excelente para diagnosticar su presencia. Por lo tanto, si realizamos una ecografía durante este período, veremos  muchos quistes pequeños que son ampollitas llenas de esos fluidos.

La poliquistosis ovárica altera el mecanismo por el cuál queda un ovocito de los diez iniciales. 

El proceso se detiene al nivel de esos primeros diez ovocitos “semi-maduros” y, en lugar de madurar de a uno por mes como ocurre en la mujer sana, intentan hacerlo todos a la vez y ninguno lo consigue.

La falta de un óvulo maduro en cada ciclo menstrual lleva, claramente, a un estado de infertilidad.

Detrás de la poliquistosis también puede haber una gran cantidad de problemas que con el tiempo atentarán contra la salud de la mujer que la padece.

¿Qué hacer? Es necesario estudiar muy bien la situación. A partir de los síntomas se puede encontrar problemas médicos de otra índole, como alteraciones en el funcionamiento tiroideo y peligro de diabetes -sobre todo en las pacientes con sobrepeso- y alteraciones metabólicas que  en etapas más avanzadas de la vida pueden significar riesgo cardiovascular.

Muchos de estos cambios son mejorables e, incluso, reversibles si se modifican algunos hábitos de vida. Bajar de peso, hacer actividad física y evitar el tabaco y el alcohol han demostrado un claro beneficio en estas pacientes.

Actualmente hay muchas posibilidades para mejorar las alteraciones que esta enfermedad causa. Lo primordial es no negar la situación, controlar la periodicidad de los ciclos y consultar a tiempo cuando las alteraciones se presentan.