Selva Alemán no olvida el temor y la angustia que sintió cuando a los 45 años una densitometría ósea le reveló que sus huesos estaban debilitados y tenía el mismo riesgo de fractura que una mujer de 80 años.

El espanto no la detuvo. “Por sugerencia de mi ginecólogo inicié un tratamiento hormonal para la fijación del calcio y años más tarde me puse en manos de especialistas en osteoporosis. Muchas veces me las vi negras para poder cumplir con los tratamientos, pero hoy puedo decir con orgullo que recuperé completamente mi masa ósea. Jamás me fracturé y ya no estoy enferma”, expresa con alegría.

El mensaje es claro y lleno de optimismo: con mínimos cambios de hábito es posible prevenir esta enfermedad que produce una fractura cada tres segundos y, además, afecta a una de cada tres mujeres mayores de 50 años y a uno de cada cinco hombres en todo el mundo.

Una clave para atacar la osteoporosis  es detectarla a tiempo: las mujeres deberían hacerse una densitometría ósea cuando empiezan a sentir los cambios hormonales de la menopausia y los hombres a partir de los 50 años.

“Es fundamental cuidar la salud de los huesos durante todas las etapas de la vida para reducir el riesgo de sufrir osteoporosis”, indica José Zanchetta, director científico dela International Osteoporosis Foundation para América Latina. 

El especialista asegura que lo mejor que se puede hacer para prevenirla, es incorporar la cantidad suficiente de calcio y vitamina D, así como también realizar actividad física.

“A través del deporte incorporamos nociones de equilibrio, elongación y elasticidad. Además la actividad contribuye muchísimo con la tonicidad muscular”, asegura.

Nutrir los huesos. Silvia Seccia, nutricionista del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM), explica que el 70% del aporte diario de calcio se cubre con lácteos y el resto con otros alimentos. La ingesta diaria debería rondar los 1000 mg (variando en función de cada etapa biológica).

“La leche, el yogur o la chocolatada deberían formar parte de cada desayuno y merienda, en casa y en las escuelas”, dice Seccia y aconseja incorporar “a escondidas” dos cucharadas de leche en polvo en comidas y salsas, en caso de que los niños no puedan incorporar el hábito.

Para quienes sean intolerantes a la lactosa, la opción es el sésamo pulido y molido, los frutos secos (almendras, sobre todo) y  algunos vegetales (espinaca, brócoli, acelga). También se puede incorporar dosis de Vitamina D a través de alimentos como los pescados azules o de aguas frías (anchoas, sardinas, etc).

En relación a “la falsa idea” de que el consumo de calcio puede producir calcificación en las arterias, los especialistas explican que el cuerpo está fisiológicamente preparado para desintegrar el calcio. “No existe la posibilidad de que una persona esté sobre-calcificada”, aseguran.

Es importante evitar el consumo de alcohol, ya que es lo más nocivo para el hueso porque lo afecta directamente. “En los adolescentes puede ser explosivo: si al consumo de alcohol le sumamos los desórdenes alimenticios (anorexia o bulimia) encontraremos a muchas posibles jóvenes madres con una deficiencia de calcio que las deja en situación de desventaja para el futuro”, asevera Seccia.

III Campaña Solidaria Salud con Leche. Durante todo el mes de octubre se puede acercar una donación de leche larga vida o en polvo a las sedes de IDIM, en  Libertad 836 (1º Piso) o Amenábar 1945 (1º Piso), Capital Federal.