Las personas que sufren de desmotivación y aburrimiento durante la jornada laboral y no encuentran sentido a lo que hacen, pueden estar padeciendo Boreout.

Según los especialistas, Boreout es el síndrome de los trabajadores sometidos a una tareas que están por debajo de sus capacidades, lo que les provoca problemas de motivación, concentración, temor y una creciente desconfianza en sí mismos.

El Boreout puede aparecer en empresas donde hay por falta de delegación. El trabajador se encuentra con jefes o responsables de área que no delegan, lo cual limita el trabajo a tareas muy escasas y anula la capacidad de emprendimiento.

Otros detonantes pueden ser las estructuras rígidas de las organizaciones y las comunicaciones verticales que no dan la posibilidad de realizar sugerencias o desarrollar actividades de forma proactiva.

¿Cómo se manifiesta?

Generalmente, a las personas con Boreout les cuesta demasiado poner en marcha cualquier iniciativa por mínima que sea.

Físicamente experimentan un gran cansancio corporal, incluso al inicio de la jornada. En su búsqueda por escapar del tedio, dedican cada vez más tiempo a cuestiones personales en el horario laboral, que a las profesionales.

El cuadro se caracteriza también por el temor y la incapacidad de hablar el jefe directo sobre el propio trabajo que se está realizando, y la dificultad de definir las tareas que se realizan en la empresa.

Quienes padecen Boreout perciben cualquier comentario en el trabajo como un ataque hacia la propia persona. El trabajador comienza a tener problemas con el resto de las áreas de la empresa, por no poder hablar con sus compañeros acerca de su insatisfacción personal.

Tiene un sentimiento de frustración constante, ya que reconoce que debería estar aportando más de lo que está haciendo.

Si bien el Boreout tiene algunas manifestaciones físicas, todavía no se trata clínicamente. Para evitar que los síntomas se prolonguen o empeoren, se recomienda hablar con la autoridad correspondiente apenas comiencen a aparecer.

Algunos expertos creen que el síndrome se contagia a los otros empleados, quienes podrían empezar a manifestar aburrimiento o desinterés. El empleador debe identificar el problema, escuchar e interesarse en sus empleados para ayudarlos y motivarlos.

Lo ideal para superar este síndrome es que quien lo padece pueda acceder a tareas más desafiantes. Si las condiciones no cambian, habrá que replantearse la continuidad en el lugar de trabajo, ya que la desmotivación y la inseguridad pueden desencadenar patologías más complejas.