Firmada por la presidenta Dilma Rousseff, una nueva ley convertirá a Brasil en el país más grande del mundo con ambientes cerrados de uso colectivo completamente libres de humo.

Con este paso dado por Brasil, ya son 14 los países de las Américas que se convierten en “100% libres de humo” desde 2005 hasta la fecha.

Uruguay, Colombia, Panamá, Guatemala, Barbados, Trinidad y Tobago, Argentina, Perú, Honduras, Venezuela, Ecuador y El Salvador, lo han hecho a través de una ley nacional, en tanto en Canadá existe legislación a nivel subnacional que protege al 90% de la población.

“El consumo de tabaco es el principal contribuyente a los ataques cardíacos, los accidentes cerebro vasculares, los cánceres y otras enfermedades crónicas que son epidémicas en todo nuestro hemisferio”, destacó Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). “Nuestros países reconocen cada vez más que el control del tabaco es un asunto de vida o muerte”, añadió.

Además de prohibir fumar en todos los ambientes cerrados que sean de uso colectivo, ya sean públicos o privados, la nueva ley en Brasil también establece otras normas como la prohibición de realizar publicidad en los puntos de venta de tabaco, un incremento de los impuestos a los productos de tabaco y un aumento en las áreas destinadas a las advertencias sanitarias que ahora deberán figurar en ambos lados de los paquetes de cigarrillo.

En Brasil, más del 17% de los adultos fuman y se estima que cerca de 200 mil brasileños mueren anualmente por el uso de tabaco, además de ser responsable del 45% de todas las muertes por ataques cardíacos, 85% de las muertes por enfisemas pulmonares y el 30% de las muertes causadas por cáncer en el país.

Medidas como las establecidas en la nueva legislación brasileña se enmarcan en lo que señala el Convenio Marco de la OMS para el Control de Tabaco, primer tratado internacional de salud pública que obliga a sus Estados Parte a aplicar una serie de políticas y medidas para reducir el consumo de tabaco y para proteger a sus poblaciones de la exposición al humo de tabaco.

El Convenio Marco está en vigencia desde 2005 y recomienda seis medidas que la evidencia científica demuestra que son las más eficaces para reducir la demanda del tabaco:

  • Exigir el uso de advertencias sanitarias con gráficas grandes en los paquetes de tabaco.
  • Vigilar el consumo de productos de tabaco.
  • Proteger a la población de la exposición al humo del tabaco.
  • Ofrecer ayuda para dejar de fumar.
  • Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.
  • Aumentar los impuestos sobre el tabaco.

Anualmente, el tabaco mata a casi 6 millones de personas en el mundo, tanto por consumo directo como por exposición al humo ajeno. Al menos un millón de esas muertes ocurren en las Américas.

El tabaco es un factor de riesgo en seis de las ocho principales causas de muerte en el mundo y el único producto legal que mata entre un tercio y la mitad de aquellos que lo usan como sus fabricantes lo indican.