La cirugía reconstructiva mejora la función y la apariencia de deformidades causadas por factores congénitos o accidentes en cualquier zona del cuerpo.

Raquel Gallo, especialista en cirugía reconstructiva e integrante del Instituto Traumatológico de Córdoba (ITC), explica que la mayoría de las intervenciones obedecen a la necesidad de restituir movilidad y funcionalidad.

Además del traumatólogo y el especialista en cirugía reconstructiva, estos pacientes son asistidos por psicólogos. Juntos, les enseñan a llevar adelante su trauma, aceptarse como son y poder vivir en sociedad.

Procedimiento. El mayor porcentaje de quienes sufren traumas a causa de accidentes, que son los que se tratan en el ITC, son hombres de entre 20 y 50 años. Sin embargo, es a las mujeres a quienes les resulta más difícil llevar adelante la vida social y laboral tras un hecho de este tipo.

Gallo explica que el desafío del cirujano es buscar elementos de vecindad y elementos de banco para trabajar en el cuerpo del paciente.

La cirugía reconstructiva utiliza músculos, piel, cartílago del propio paciente y, en muchos casos, necesita buscar estos elementos en entidades que los suministran a profesionales autorizados, cuando no se puedan utilizar los del propio paciente. En algunos casos también se usa piel de cerdo, ya que es la más similar a la humana.

“Los brazos, la manos, las piernas y el rostro son lo más traumático, más aún en la mujer. Afortunadamente, cada día aparecen nuevas prótesis para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, dice Gallo.

Incluso la cirugía misma es cada vez menos severa. La anestesia, por ejemplo, dejó de ser general y pasó a ser local. Esto le da al paciente la posibilidad de estar más relajado y sufrir menos estrés postquirúrgico.

El maquillaje también es una gran ayuda. Cuando los traumatizados pasaron por varias cirugías y los especialitas avanzaron en lo que se propusieron reconstruir, los cosmiatras son los encargados de enseñarles técnicas para tapar algunos defectos y cubrir cicatrices.

“Esta especialidad es muy particular. En muchos casos, tenemos que armar nuevamente a una persona, y esa no es tarea fácil para nosotros ni para ellos. Hay que trabajar con seriedad y explicarles a los pacientes cuáles son sus posibilidades y ayudarlos a ver la vida desde otra perspectiva”, afirma Gallo.