Los habitantes de Villa la Angostura y Bariloche son los más fectados por el efecto de las cenizas del volcán chileno. Las imágenes recuerdan a las se vieron en 2008 con la erupción del Chaitén.

Ante la inminente propagación de nubes de cenizas a otras zonas y provincias, las autoridades nacionales recomendaron utilizar barbijos y evitar salir de las casas. Pero, si la situación se desarrolla como hace tres años, la “lluvia gris” puede durar varios días.

Daniel Pérez Chada, Jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Universitario Austral, advirtió que las cenizas son nocivas para la salud y, en el caso de quienes ya padecen complicaciones respiratorias como asma o bronquitis crónica, la aspiración de cenizas puede aumentar los síntomas y elevar el riesgo de desencadenar crisis asmáticas.

A su vez, el especialista aclaró que estos residuos del volcán no son inocuos para las personas sanas. “La inhalación durante cortos períodos irrita la vías respiratorias”, señaló.

Los síntomas iniciales que provocan las cenizas son los mismos que los que provoca el humo (básicamente, picazón en la garganta y molestia en los ojos). “Si la exposición a las partículas se prolonga, pueden producirse enfermedades respiratorias crónicas y deteriorarse progresivamente la función pulmonar”, informó Pérez Chada.

No obstante, es necesario evaluar cuál es la composición de la partícula de ceniza y en qué concentración se encuentra en el ambiente para dar un diagnóstico más certero.

Más recomendaciones:

  • Evitar la entrada de las cenizas en los hogares y lugares de trabajo.
  • Usar lentes para proteger los ojos en las personas más expuestas.
  • Evitar beber agua de vertientes naturales.
  • Prevenir la acumulación de cenizas en los techos.
  • Colocar toallas húmedas en umbrales y marcos de ventanas.
  • Cambiarse de ropas al ingresar en la casa.
  • Aspirar los ambientes para disminuir la cantidad de cenizas, no sacudir ni pasar el plumero.
  • Usar máscaras de alta eficiencia.