Las enfermedades no transmisibles causan la mayor combinación de muertes y discapacidad a nivel mundial. Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, son responsables del 60% de las muertes y del 44% de las muertes prematuras en el mundo.

El grupo lo conforman principalmente enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades crónicas respiratorias. Los factores de riesgo fundamentales son el consumo y exposición al humo del tabaco, una dieta inadecuada, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol, todos ellos determinantes sociales evitables y prevenibles.

Según la OMS, estas enfermedades afectan principalmente a las personas de niveles socioeconómicos bajos y continuarán creciendo si no se establecen medidas al respecto. El Organismo calcula que si los gobiernos de los países en desarrollo no toman acciones inmediatas, para el 2020 las enfermedades no trasmisibles matarán 4 veces más que las enfermedades infeccionas.

El caso argentino. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, en los últimos 5 años los indicadores de las enfermedades no transmisibles han empeorado. 

El 53,4% de la población adulta tiene sobrepeso, el 54,9% realiza actividad física insuficiente, sólo el 4,8% de la población consume la cantidad de frutas y verduras diarias recomendada por la OMS.

El consumo de tabaco, aunque disminuyó, sigue siendo uno de los más altos de América con un 30% de la población adulta fumadora; el consumo de sal promedio es de 12 gramos por día (el valor recomendado es de 5 gramos diarios), con la consecuencia de que un tercio de los argentinos sean hipertensos.

Para Mariela Alderete, vicedirectora de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina, las enfermedades no trasmisibles son un tema de justicia social y derechos humanos, dado que profundizan las inequidades. “Son necesarias políticas de Estado que faciliten el acceso a una vida saludable y desincentiven el consumo de productos nocivos, especialmente en los grupos más vulnerables”, afirmó.

La Fundación Interamericana del Corazón Argentina, y más de 400 organizaciones que componen la Coalición Latinoamericana Saludable (CLAS) solicitarán la participación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Cumbre Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para otorgarle la máxima relevancia política al tema.

Para las organizaciones miembro de CLAS, la Cumbre (que se desarrollará en la ciudad de Nueva York los días 19 y 20 de septiembre) deberá marcar un punto de inflexión que modifique la tendencia creciente de la mortalidad por causa de las enfermedades no transmisibles.

Para ello es necesario que los Estados asuman un compromiso urgente protegiendo el derecho a la salud y enfrentando a corporaciones del tabaco, alcohol y alimentos no saludables, para reducir su incidencia en el diseño de las políticas públicas.

Hay gran expectativa en cuanto al rol de Argentina en la Cumbre ya que el país lidera el G77, grupo de países de bajos y medianos ingresos que representan dos tercios de los estados partes de la ONU.