Desde el año 2004 se conmemora el 10 de mayo como el Día Mundial del Lupus.  A través de esta conmemoración, las asociaciones vinculadas reclaman la atención internacional para una enfermedad crónica que afecta a más de 5 millones de personas en todo el mundo.

El Lupus es una enfermedad crónica autoinmune que ataca, sobre todo, a mujeres en edad fértil. Es de difícil diagnóstico ya que sus primeros síntomas -dolor articular, fatiga, manchas cutáneas y fiebre- se confunden frecuentemente con los de otras enfermedades comunes. En etapas más avanzadas pueden producirse ACV, infartos, dolores discapacitantes, fatiga, manchas cutáneas y otros problemas asociados.

Como la mayoría de las enfermedades cónicas, el Lupus no sólo afecta al enfermo sino también a su familia, amigos y compañeros de trabajo. En su página, la Federación Española de Lupus remarca que a pesar de su impacto, la enfermedad no está valorada aún como un problema de salud global por la sociedad, los profesionales sanitarios, ni por los gobiernos, lo que determina la necesidad de aumentar la sensibilización social.

Actualmente, el Lupus no tiene cura y puede llegar a afectar cualquier órgano del cuerpo (piel, corazón, pulmones, riñones y cerebro). Su detección precoz es la clave para aumentar la supervivencia y la calidad de vida del afectado.

Los principales reclamos giran en torno al fomento en investigaciones, tratamientos más efectivos y seguros, y la mejora de los servicios de atención sanitaria. En los más de 40 años que se conoce la enfermedad no se han producido medicamentos nuevos y muchos de los que se prescriben provienen de investigaciones de otras enfermedades.

Según la página de la Organización World Lupus Day, el Día Mundial del Lupus sirve como recordatorio y foro de debate para que los diferentes resultados sean compartidos por la comunidad. Además, la fecha ofrece a los pacientes la confianza de que su problemática está siendo reconocida y coordinada a nivel mundial.