Alcohol: Según la Organización Mundial de la Salud, la cifras globales de consumo de alcohol están en franco aumento, fuertemente en países como Brasil, Kazajistán, México, Rusia, Sudáfrica y Ucrania.
El consumo de alcohol está relacionado con problemas sociales y de desarrollo, en particular la violencia, el descuido, el maltrato y el desempleo, problemáticas que se han incrementado en esta época.

Internet. Se estima que entre el 5 y el 10% de los usuarios de la Web desarrollan adicción. La obsesión por navegar y estar conectados a las redes sociales suele estar acompañada de irritabilidad y altos niveles de ansiedad.
Los expertos en salud ya reconocen como un desorden de adicción a Internet y aseguran que está asociado con síntomas característicos de otras obsesiones: olvidarse de comer o dormir, fatiga y aislamiento social.

Celulares. El celular ya no se asocia únicamente a una llamada telefónica. Mensajes de texto, correo electrónico, redes sociales, aplicaciones, han hecho que muchas personas dependan del celular para manejar varios aspectos de sus vidas.
Chris Knippers, médico del Centro Betty Ford, en California, asegura que el uso excesivo de los teléfonos celulares se ha convertido en un problema social, no muy diferente de las más conocidas adicciones, ya que se comporta como un obstáculo para el contacto personal y provee un escape de la realidad.

Televisión. Ver demasiada televisión puede ser nocivo para la salud. Los especialistas recomiendan reducir el consumo de televisión a una horapor día, así mismo, recomiendan ver programas de contenido “agradable” y evitar tener un televisor en la habitación o convertirla en algo necesario en el momento de comer o dormir.

Trabajo. La adicción al trabajo es una forma de desorden obsesivo compulsivo. Exigirse demasiado puede dañar seriamente la salud y desarrollar trastornos de ansiedad.
Según el diario de Medicina Ocupacional y Ambiental, trabajar más de 12 horas por día aumenta el riesgo de enfermedades graves en un 37%.
Se trata de alcanzar un balance: si se trabaja mucho pero se logra hacer tiempo para descansar y se logra “desenchufarse” no hay problema. Pero si se está constantemente pensando en trabajo, aún en época de vacaciones, se puede estar frente a una adicción. Trabajar demasiado puede generar niveles elevados de estrés y enfermedades cardíacas.

Comida rápida. No solo comer compulsivamente constituye una adicción. El cuerpo necesita una combinación adecuada de grasas, azúcar y sal. La abundancia de comida chatarra y la forma actual de preparar los alimentos, es lo que lleva a la adicción.

Café. Investigaciones realizadas por la Escuela de Medicina John Hopkins, de Baltimore, examinaron 170 años de evidencia científica sobre los efectos de la cafeína y sus consecuentes síntomas, concluyendo que su consumo regular desencadena una dependencia física, es decir, una forma de adicción. Aunque en dosis moderadas el café aporta algunos beneficios, los grandes consumidores sufren de migrañas, irritabilidad o fatiga.

Estética. El aspecto físico parece pesar demasiado en la época actual. Existe evidencia científica que prueba que el ejercicio puede convertirse en una adicción para aquellos que intentan llevar su estado físico al límite. Un estudio publicado por el Diario de Neurociencia del Comportamiento descubrió similitudes entre el ejercicio excesivo y la conducta vinculada al abuso de drogas.
El cuerpo necesita descanso para recuperarse, y el exceso de entrenamiento puede hacer a las personas más propensas a una lesión y bajar las defensas.

Sexo.
Se cree que una de cada 20 personas sufre de adicción al sexo. La disponibilidad de pornografía gratuita en Internet y la sexualización de los contenidos televisivos, tan característicos de la época actual, liberación altas dosis de dopamina en el cerebro, proceso similar a la excitación que moviliza a los jugadores compulsivos.

Compras. Internet, las aplicaciones pagas y las numerosas formas de comprar bienes y servicios han logrado que uno de cada 20 adultos sea adicto a gastar dinero. Quienes sufren esta adicción utilizan las compras como una forma de escapar del estrés, la ansiedad y las presiones de la vida diaria. Sin embargo, el gasto compulsivo puede ser destructivo mental y físicamente y puede llevar a una depresión.

Fuente: MSN Salud y Bienestar/Galerías