El actual ritmo de la vida cotidiana no da tiempo para reflexionar sobre los hábitos alimenticios. La comida chatarra se ha convertido en una opción fácil, que atenta directamente contra la salud.

La alimentación puede ser un perfecto aliado de la salud. Pensándolo de manera contraria, la mala alimentación puede ser el peor enemigo de una organismo sano.

Pizzas, lomos, empanadas, hamburguesas, papas fritas, panchos o cualquier otra propuesta del mundo del delivery, han transformado la alimentación en una verdadera bomba de tiempo.

Este tipo de alimentos, que antes eran una opción eventual, exclusiva de fin de semana, de jóneves, personas solas o parejas que trabajan muchas horas al día, se ha convertido en menú habitual. 

La comida chatarra, o rápida, se caracteriza por un contenido excesivo de calorías, grasas saturadas y sal. Tiene buen sabor, es relativamente económica y, por sobre todo, una opción cómoda que no implica ninguna actividad más que marcar unos cuantos números en el teléfono.

Para quien sí representa un gran esfuerzo es para el organismo. Si este tipo de comidas se transforma en un hábito, las consecuencias inmediatas pueden ser: sobrepeso, problemas de colesterol y presión arterial, insulinoresistencia, diabetes y enfermedades cardiovasculares, por nombrar las más comunes.

Recomendaciones. No se pretende erradicar este tipo de comida tajantemente, pero es importante saber que no es lo mismo ingerirla todos los días que –por ejemplo- una vez a la semana o en ocasiones especiales.

Lo más importante es modificar los hábitos, e ir incorporando -poco a poco- alimentos y costumbres que beneficien la salud.

Los especialistas en nutrición recomiendan:

  • Comprar e ingerir más lácteos, vegetales (crudos o cocidos) y frutas. Éstos constituyen una salida saludable ante la falta de tiempo.
  • Cocinar de una sola vez para toda la semana, si se tiene poco tiempo y ganas.
  • Usar el freezer y el microondas.