La talasemia es un  trastorno sanguíneo hereditario que altera la producción de hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno en la sangre. Esto deriva en problemas de anemia y en la necesidad de transfusiones periódicas.

Se estima que en Argentina dos de cada 100 personas tienen talasemia menor, es decir, son portadores “sanos” de la enfermedad. La mayoría probablemente no lo sabe, ya que rara vez se presentan síntomas y el problema recién se manifiesta cuando en la familia nace un niño con talasemia mayor.

“Si tanto la madre como el padre son portadores, el hijo puede sufrir talasemia mayor -la variante más grave de la enfermedad- por la cual tendrá anemia severa y requerirá transfusiones de sangre mensuales”, dice Marta Rivas, hematóloga del Hospital Universitario Austral (HUA).

“Existen distintos grados de talasemia y los pacientes más graves requieren transfusiones de sangre cada 15 días, aproximadamente, durante toda su vida”, explica Omar Trabadelo, jefe del Servicio de Hemoterapia del HUA.

Ambos especialistas destacan la necesidad de concientizar a la población para que done sangre habitualmente. “Si bien a nivel local no existe un reporte exacto de donantes, se estima que se dona cerca de un millón de unidades de sangre por año. El problema es que sólo un 3 ó 4% de los donantes son voluntarios regulares a nivel nacional”, afirma Trabadelo.

Según el especialista, se debe fomentar la donación de sangre voluntaria, altruista y repetitiva. El mensaje coincide con que el  8 de mayo es el Día Internacional de la talasemia.

Más sobre la enfermedad. Si bien la talasemia es un defecto congénito, los síntomas -básicamente la anemia- suelen aparecer recién al año de vida.

Saber si uno o ambos miembros de la pareja son portadores de talasemia menor es uno de los objetivos de las campañas de concientización, para evaluar las posibilidades de que un hijo sufra de talasemia mayor. Un estudio de sangre diagnostica la alteración genética.

Ante un caso de talasemia mayor la cura es el trasplante de médula ósea. Cuando ésto no puede concretarse, la alternativa es recibir transfusiones de sangre de por vida más un tratamiento de hierro, ya que con tantas transfusiones los pacientes presentan una sobrecarga de este mineral, que puede generarles problemas hepáticos y cardíacos.