Por: Fernando Beltramone
Eespecialista en Ginecología y Obstetricia.
Clínica Privada Gallia

Muchas mujeres eligen como método anticonceptivo la ligadura de trompas. Pero, a veces, con el paso de los años y por distintas circunstancias desean tener hijos nuevamente.

Frente a esta situación, la cirugía de reconstrucción de trompas se está extendiendo cada día más entre la población femenina, al ritmo del perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas.

Mediante un procedimiento de mínima invasividad, y en manos expertas, la mujer puede dar marcha atrás y recobrar la posibilidad de concebir.

Si la cirugía de ligadura fue bien efectuada por el cirujano interviniente, y no se dañó la trompa en forma extensa, el éxito en la cirugía orientada a que las trompas queden efectivamente permeables es de entre el 90 y el 95%.

Requisitos básicos para la reconstrucción. La técnica de reconstrucción de trompas es conveniente siempre y cuando la paciente cumpla con una serie de requisitos que garanticen el éxito de la intervención.

Debe analizarse cada caso en particular para establecer, de acuerdo a ello, si es conveniente realizar la cirugía.

Los requisitos fundamentales son:

  • Que la mujer tenga -idealmente- 37 años o menos.
  • Que la ligadura oportunamente efectuada haya sido realizada mediante la técnica convencional o por laparoscopía.
  • Que la mujer tenga buena reserva de óvulos.
  • Que el semen del hombre sea normal.

¿En qué consiste el procedimiento? El objetivo de esta cirugía es restaurar la anatomía original de las trompas, que en la operación de ligadura fue oportunamente intervenida.

La ligadura consiste en cortar un segmento de un centímetro de la trompa. Posteriormente se atan o coagulan los extremos mediante cirugía, de modo que las trompas quedan con la parte intermedia cortada y coagulada o ligada.

La recanalización consiste, por lo tanto, en seccionar los extremos pequeños que estaban tapados. A continuación, se deja abierta la trompa y mediante pequeñas suturas se unen de vuelta estos dos segmentos que estaban separados.

Esta operación se puede realizar mediante dos tipos de procedimientos: microcirugía o laparoscopía. La microquirúrgica implica abrir la zona abdominal y, mediante lupa y material especial, recanalizar las trompas. Sólo la realizan los profesionales que no tienen entrenamiento laparoscópico.

La técnica de la cirugía por laparoscopía implica sólo una incisión de un centímetro en el ombligo y punciones pequeñas en la zona abdominal.

La laparoscopía presenta numerosas ventajas frente a la técnica microquirúrgica, ya que el post-operatorio es mucho más rápido (por producir menos daño) y de esa manera la paciente puede reincorporarse rápidamente a sus actividades. Además, la operación sólo implica 8 horas de internación, tiempo tras el cual la paciente puede regresar a su hogar.

Porcentaje de éxito. El pordentaje de éxito varían de acuerdo a cómo haya quedado la trompa tras la ligadura original.

Las posibilidades de un embarazo dependen, entonces, de dos factores principales: el entrenamiento del médico que hace la recanalización, y el estado anatómico final de las trompas.

Las cifras varían de acuerdo a la calidad de la operación pero -en general- los estudios que se han hecho, luego de dos años de que la paciente se ha operado, muestran que de ese 90 a 95% de pacientes que pudieron recanalizar sus trompas, entre el 50 y el 70% han logrado un embarazo.