El Hospital Psiquiátrico José T. Borda fue fundado en 1863 en Buenos Aires (Argentina) bajo el nombre de San Buenaventura. En el lugar surgió la primera Escuela de Enfermería Psiquiátrica de Argentina.

Hoy, de acuerdo con quienes trabajan allí, los baños están en un estado deplorable, hay cortes frecuentes de luz, agua y gas, lo cual complica la situación de los más de 700 pacientes que alberga el lugar.

El caso del Borda ha puesto sobre el tapete el debate sobre la eficiencia del llamado modelo de desmanicomialización que adoptó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), en línea con lo que se ha hecho en varios países de América Latina.

¿Reinsertar o privatizar? El gobierno de la capital argentina, responsable de la institución, ha señalado que su objetivo es proceder al cierre progresivo del nosocomio, como parte de una reforma de sacar al enfermo mental de las instituciones y “reinsertarlo en la sociedad”. Pero hay quienes creen que no se está dando suficiente apoyo al paciente mientras se aplica la transición.

“Hubo un montón de altas médicas de pacientes que fueron derivados a clínicas privadas”, dice Pedro Santillán, enfermero del Borda desde hace 28 años, al explicar que para algunos internos ya terminó el servicio gratuito del hospital.

“Lo que notamos es que hay una especie de tercerización del paciente, como una privatización de la salud mental”, agregó.

Modelo manicomial. El modelo que instauró los manicomios nació con la Revolución Francesa, cuando se decidió recluir a los enfermos mentales, considerados en esa época un peligro para la sociedad, para reeducarlos.

En los años 70, el reconocido psiquiatra italiano Franco Basaglia inició un programa para sacar de los manicomios a los enfermos mentales de la ciudad de Trieste. Además, introdujo la aplicación de talleres como la Accademia Della Follia (Academia de la Locura), que se centraba en el teatro y la creación artística.

Una versión de ello se replicó en el Borda décadas después, con la creación de La Colifata, la primera radio hecha desde una institución de salud mental en América Latina.

“La tendencia de todas estas políticas es que la internación sea un recurso excepcional”, explicó a la cadena de noticias BBC Alicia Stolkiner, psicóloga especialista en Salud Pública y profesora titular de Salud Pública/Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

No obstante, Miguel Benasayag, filósofo y doctor en Psicopatología, señala que es necesario crear experiencias en las cuales no se trate sólo de poner al enfermo fuera de los nosocomios, sino más bien de incluir a la ciudad civil socializando el problema psíquico e intentando derribar las barreras entre los “locos y los no locos”.

El especialista advierte que abrir las puertas del manicomio es el principio de un modelo alternativo, mdelo que –según él- hoy por hoy no existe en ningún lado.

¿Innovación o descuido? La preocupación respecto del Borda de Buenos Aires contrasta con el escepticismo sobre si el cierre de una de las instituciones de salud mental más emblemáticas de América Latina se está efectuando de manera correcta.

“El Borda es una demostración de la dejadez de algunas políticas públicas, ya que en otras provincias -como Santa Fe o Río Negro- este tipo de reformas se implementó de manera exitosa e, incluso, se procedió al cierre de hospitales psiquiátricos y la reinserción de pacientes”, aseveró Silvia Faraone, licenciada en Trabajo Social y máster en Salud Pública de la UBA.

Fuente: BBC