El arsénico genera daños progresivos en el cuerpo. A medida que aumenta su concentración en el organismo, las lesiones son irreversibles e incluyen alteraciones y lesiones malignas en la piel, así como afecciones en los órganos internos.

Según un informe del Ministerio de Educación de la Nación, Argentina es uno de los países más afectados. Las napas de los suelos de las provincias centrales están contaminadas por arsénico.

Las causas son en su mayoría naturales y están relacionadas con el volcanismo. Durante la génesis de la cordillera de los Andes, las cenizas volcánicas, ricas en arsénico, se esparcieron a lo largo del territorio contaminando el agua.

Sin embargo, aunque en menor escala, también existen aguas infectadas por actividades realizadas por el hombre como la minería, las fundiciones y el uso de herbicidas y plaguicidas que contienen la sustancia.

Enfermedad. La arsenicosis es una enfermedad crónica causada por la exposición prolongada al arsénico por el consumo continuado de agua contaminada. Tiene relación directa con la aparición de varios tipos de cáncer y ceguera.

Puede manifestarse con síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores abdominales, diarrea; lesiones hepáticas: cirrosis o carcinoma hepático; síntomas cutáneos: eritemas, pápulas, úlceras, verrugas, hiperpigmentación y epiteliomas; y lesiones cardiacas.

La contaminación por este elemento se diagnostica por medio de mediciones en orina, cabellos o uñas. El tratamiento consiste de lavados estomacales y la oportuna administración del antídoto llamado dimercaprol.

No obstante, existen pruebas complementarias orientativas e indicativas de la gravedad como el electrocardiograma, el hemograma y pruebas de función y renal.

En 1993 la Organización Mundial de la Salud disminuyó la cantidad de arsénico aceptable en el agua. Así, la cantidad tolerable del compuesto pasó de 0,05 a 0,01 miligramos por litro.  Esta resolución fue aceptada e incorporada por el Código Alimentario Argentino en el año  2007.

Según la Sociedad Argentina de Dermatología, las provincias más afectadas son Chaco, Salta, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, La Rioja, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y Río Negro. 

El Ministerio de Educación de la Nación cuenta con un mapa interactivo para conocer las zonas de la Argentina más contaminadas.