La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) es la cuarta causa de muerte en el mundo. Se proyecta que para 2050, será la segunda.

Es una enfermedad inflamatoria de los bronquios más pequeños. En palabras simples, la pared de engrosa y la luz de los bronquios se estrecha. Las redes del pulmón pierden elasticidad, transformándolo en un órgano “fofo”.

Esa combinación hace que entrar y sacar aire sea una tarea complicada. “Es una mezcla de bronquitis y enfisema que se caracteriza por una dificultad respiratoria progresiva”, explica Ana López,  jefa de servicio de Neumonología  del Hospital Privado de Córdoba.

Por su parte, Hugo Cambursano, médico neumonólogo e integrante del Hospital Rawson y del Instituto Lazaro Langer, aclara que la Epoc es una enfermedad que afecta sólo a los fumadores. “Está ligada directamente al consumo de tabaco. La padece el 10 % de los adultos a nivel mundial. No hace distinción de género, se da generalmente desde los 40 años y su incidencia es más alta a medida que aumenta la edad”, afirma.

La Epoc tiene implicancias en la calidad de vida, en el trabajo y, si se trata de personas mayores, actúa como factor negativo en la relación con otras enfermedades, incluso, con la mortalidad.

La Epoc no tiene cura. Lo único que se puede hacer es tratarla para detener su avance y aliviar los síntomas.

Los tratamientos incluyen, entre otros, a los broncodilatadores, de los cuales los pacientes dependerán durante toda su vida.

La semana pasada se presentó el indacaterol, un nuevo broncodilatador cuya ventaja es que tiene un efecto prolongado y requiere de sólo una colocación diaria. Los demás productos de este tipo requieren de aplicaciones cada 6 ó 7 horas.

“Es la única beta dos agonista que dura 24 horas. Su efecto también mejora la calidad de vida del paciente, la tolerancia al ejercicio y disminuye la recurrencia de las exacerbaciones”, explicó López.

Cuando aparecen los síntomas, la Epoc está avanzada. Los estadíos iniciales de la Epoc no son percibidos por el paciente, por lo cual, cuando llegan al consultorio, la enfermedad ya está avanzada.

“Cuando un paciente tiene tos y expectoraciones no acude al especialista porque considera que esto es común en el fumador. La realidad es que estos síntomas ya están informando sobre la aparición de la enfermedad. Recién cuando tiene falta de aire viene al consultorio, y entonces la situación ya es más compleja”, aclara López.

La persona que fuma tiene una caída de la función pulmonar sin síntomas. Cuando advierte sobre los síntomas, esa capacidad se ha reducido al 50%.

A diferencia de lo que ocurría hace algunos años cuando se esperaban los síntomas para empezar a tratar la Epoc, en la actualidad el enfoque de esta enfermedad empieza reconociendo los factores de riesgo, como los efectos del cigarrillo.

“Lo primero que hay que hacer para detener la enfermedad es abandonar el tabaco. Sin embargo, todos los proyectos y programas para dejar de fumar tienen una alta tasa de fracaso”, dijo Cambursano.