Entrevista a Edgardo Ridner
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residente de la Sociedad Argentina de Nutrición

¿Qué se considera socialmente como nutrición y qué importancia se le otorga hoy?
Es mucho lo que se puede decir sobre este componente básico de nuestro metabolismo. La nutrición comprende el estudio de los mecanismos para mantener la composición del organismo, esencial para el objetivo final de la medicina, que es la salud.
En el adulto significa reponer lo que perdemos, tanto la energía como las sustancias. Pero en lo que va de este siglo hemos avanzado hacia una nueva dimensión: ya no nos conformamos con reponer lo indispensable, sino que queremos incorporar todo lo que pueda darnos algún beneficio. Este nuevo concepto de nutrición saludable está ganando consenso y comienza a ser comprendido por la población en general.

¿Cómo es la conducta alimentaria de los argentinos?
Igual que en todos los países: fuertemente influenciada por la tradición. Esto no tiene nada de raro ni nada de malo. Es lo más lógico que podríamos esperar. Pero se observa una creciente tendencia a cuestionar las creencias, que por ser antiguas no significa que sean correctas. El jugador clave para orientar la evolución de la cultura alimentaria en la dirección correcta es el médico y, lamentablemente, el espacio mediático suele ser ocupado por el carismático ignorante y no por el sabio aburrido.

¿Cuáles son las estadísticas que más preocupan a los especialistas de la alimentación?
Argentina cuenta con una valiosa herramienta para monitorear el impacto de las enfermedades crónicas no transmisibles: la Encuesta de Factores de Riesgo. Se considera como tales a la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión.
En todas ellas se acepta universalmente que el factor modificable más importante es la nutrición. Algunos tipos de cáncer se incluyen también.
La encuesta realizada en 2009, cuatro años después de la primera, ha mostrado que excepto el tabaquismo -único factor de riesgo que descendió- el resto ha aumentado. La obesidad pasó del 14,6% al 18%, la diabetes pasó del 8,4% al 9,6%,  la hipertensión del 34,5% al 34,8% y el colesterol elevado del 27,9% al 29,1%.

¿Cómo se modifica esta tendencia?
Desarrollando políticas muy activas, como el caso del tabaco. Nos alegramos de ver que hay consenso entre las autoridades y los profesionales de la salud en trabajar con renovado esfuerzo en este sentido.

¿Cuáles son los nuevos desafíos de la nutrición?
En una sociedad hipermediática como esta, el mayor desafío es informar con la verdad y esta es una materia pendiente. Los médicos deben proveer la evidencia de lo que afirmamos y difundirla con autoridad. Reconozco que hemos avanzado más en la calidad de la prueba científica que en la capacidad para difundirla. Es esperable que la mejor formación de los médicos en la nutrición ayude a ir cumpliendo también con este desafío.