El Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) ya desató la polémica por la incorporación del consumo de Internet, el sexo y el trabajo como nuevas conductas que afectan al ser humano.

Los miembros de la Asociación Americana de Psiquiatría, institución que agrupa a 36 mil profesionales, están trabajando en pos de la definición de lo que hoy en día es considerado una adicción.

De esta manera, muchas de las conductas que viene manifestando la sociedad en los últimos tiempos podrían pasar a considerarse como patologías.

Esta clasificación es muy importante para los profesionales que utilizan el manual como referencia a la hora de diagnosticar a los pacientes, el tratamiento que debe recibir e inclusive el fármaco que debe tomar.

Los especialistas estadounidenses reclaman la necesidad de promover diagnósticos más precisos e intervenciones más tempranas.

Esta corriente es fuertemente criticada y rechazada desde muchos ámbitos de la psicología, sobre todo desde el psicoanálisis, que se opone a la clasificación masiva y propone un tratamiento individual y propio para cada paciente.

Los psiquiatras, por su parte, están de acuerdo con la difusión del manual y por ende de esa forma de procedimiento frente a la presentación de diversas patologías. Ellos sostienen que de esa manera se puede lograr que las obras sociales y prepagas contemplen el pago de ciertas terapias para tratar las adicciones, pero advierten que la clave está en distinguir entre una manifestación natural del estado de ánimo de la persona y cuándo llega a convertirse en un trastorno.