Las técnicas de diagnóstico por imagen, tan desarrolladas en la actualidad, brindan a los especialistas la posibilidad de detectar patologías riesgosas mucho antes de que éstas muestren sus primeras manifestaciones.

Aplicadas en la etapa prenatal, estas técnicas resultan de suma importancia, ya que no sólo posibilitan la prevención de patologías en el bebé, sino también en la madre.

“El diagnóstico prenatal es muy importante. Realizadas entre las semanas 11 y 14 de gestación, las técnicas de diagnóstico por imagen permiten detectar la mayoría de las patologías fetales de manera temprana y determinar la posibilidad de un tratamiento intrauterino”, explica Alfredo Buzzi, presidente de la Sociedad Argentina de Radiología.

Lejos de las creencias comunes, la ecografía es totalmente inocua para el bebé. En cambio, complementada con un estudio de sangre de la madre, aporta un diagnóstico completo en la gestación.

Por ejemplo, agregando la valoración de las hormonas PaPP-A y subBGCH (en sangre materna) es posible detectar un grado de riesgo que, en caso de ser alto, permite ofrecer estudios invasivos confirmatorios (punción de vellosidades coriales o amniocentesis).

Entre las posibilidades brindadas por estas técnicas está la medición de la translucencia nucal (acumulación de líquido normal por detrás de la nuca del bebé), la valoración de la presencia del hueso nasal y el ángulo maxilo-facial. Ésto se logra con una simple fotografía del perfil fetal, sumada a los resultados de la eco Doppler (que valora la circulación fetal, el ductus venoso y la función de la válvula tricuspídea).

También es posible obtener un diagnóstico precoz de enfermedades en los embarazos gemelares que representan entre el 2 y el 3% en Argentina.

“El desarrollo en el campo del diagnóstico prenatal permite el tratamiento oportuno de diversas alteraciones congénitas y de otras patologías, y brinda un mayor conocimiento sobre el feto durante la edad gestacional. Este tipo de estudios son probabilísticos y definen el nivel de riesgo del feto”, concluye Buzzi.