La osteoporosis es una enfermedad crónica caracterizada por la disminución de la masa ósea que incrementa el riesgo de fracturas. Esta enfermedad afectará a 1 de cada 3 mujeres en algún momento de su vida.

La patología no manifiesta síntomas hasta que se produce la primera fractura. Los lugares del cuerpo más afectados son la columna, la cadera y las muñecas.

Generalmente, la osteoporosis está asociada a la post menopausia, sin embargo, la descalcificación no sólo puede comenzar en la vida adulta, puede ocurrir durante la adolescencia o la adultez.

Después de una fractura la calidad de vida de la persona se modifica por completo, de ahí la importancia de prevenir. En el marco del Mes de la Osteoporosis, los especialistas destacan la necesidad de cumplir con tres hábitos fundamentales desde la primera infancia: la ingesta de calcio, la práctica de ejercicio y la absorción de vitamina D presente, principalmente, en la radiación solar.

José Zanchetta, director científico de la Fundación Internacional de Osteoporosis para América Latina, afirma que, además, hay que estar muy atento a lo que pasa en la familia. “No es igual el riesgo que tiene una mujer cuya madre o abuela tuvo osteoporosis, que una que no”, asegura. “No obstante, incluso una mujer que tiene cierto riesgo, si consulta, se informa y se trata, puede frenar la degeneración ósea”, dice.

Calcio. El requerimiento diario promedio de calcio alcanza los mil miligramos, dependiendo de la etapa biológica. Esta cantidad podría cubrirse con 2 vasos de leche y 1 yogur enriquecido con calcio, 2 yogures enriquecidos con calcio y 200 g de mozzarella ó 1 yogur más 1 una porción de 40 g de queso cheddar y 1 vaso de leche.

Según Seccia, hay momentos de la vida en los cuales es necesario ingerir más de mil miligramos de calcio. Por ejemplo, durante la adolescencia, la ingesta diaria debería llegar a los 1.300 mg, igual que en el embarazo. “Después de los 51 años, la ingesta debería rondar los 1.200 mg”, concluye.

El calcio no sólo está presente en la lactosa. Se calcula que el 70 % del requerimiento diario de calcio se cubre con lácteos. El 30% restante se encuentra en otros alimentos.

El sésamo molido, los frutos secos y los vegetales, son una opción viable; sin embargo, vale aclarar que no ofrecen una buena absorción del nutriente a nivel intestinal por la cantidad de fibra que tienen.