Cada 14 de junio se celebra el día mundial del donante de sangre. La fecha conmemora el día en que el patólogo austriaco Karl Landsteiner descubrió los factores sanguíneos.

Este año, y por primera vez en su historia, la sede de la celebración mundial es Argentina. En el país, un 40 % de la población dona sangre sólo por familiaridad con la persona que la necesita y no en forma  habitual. Especialistas y organizaciones que motivan la donación insisten en que esto no es suficiente.

La demanda de sangre continúa en aumento en todo el mundo. Los tratamientos para el cáncer, las cirugías cardiovasculares y los trasplantes de órganos son procedimientos que no podrían realizarse sin las transfusiones.

Datos publicados en la página web de la Fundación Favaloro, estiman que si en Argentina una de cada 25 personas donara sangre de manera habitual (por lo menos una vez al año) estarían cubiertos los requerimientos transfusionales de todo el país.

Donación. El proceso de donación consta, básicamente, de tres pasos. En el primero -conocido como la etapa de Predonación– el donante se presenta a una entrevista médica donde se somete a controles muy generales relacionados con su peso, presión arterial, pulso, hemoglobina.

Durante esta etapa, recibe un cuestionario -confeccionado según la Ley Nacional de Sangre 22.990–  donde están contempladas las condiciones necesarias para donar.

Para donar es necesario:

  • Tener entre 18 y 65 años de edad
  • Gozar de buena salud
  • Pesar más de 50 kilos
  • Presión arterial dentro de los límites normales
  • No tener fiebre o haber estado enfermo en los últimos 7 días
  • Haber dormido un mínimo de 6 horas
  • Certificar identidad con DNI

No es necesario:

  • Estar en ayunas.

El segundo momento es el de la Donación. A través de una extracción en el brazo se obtiene la sangre donada.

Finalmente, viene la etapa de Recuperación, un período de descanso y control que dura tan sólo unos minutos.

Después de donar sangre se aconseja:

  • Tomar líquidos durante las siguientes 24 horas
  • No fumar hasta después de una hora
  • No consumir alcohol hasta después de ingerir alimentos sólidos
  • No realizar tareas en alturas o manejar instrumentos peligrosos. Tampoco conducir vehículos hasta no estar completamente recuperado.

Es importante remarcar que nunca se debe donar sangre como método de diagnóstico de enfermedades infecto contagiosas. Si una persona cree estar infectada con el virus del SIDA o Hepatitis, no debe donar.

“A pesar de que existen medios de diagnóstico para realizar estudios de la sangre, puede ocurrir que la donación tenga lugar durante un período de infección reciente y los estudios habituales no puedan revelarlo. Es lo que se conoce como ‘período de ventana’. Con lo cual la donación puede llegar a resultar perjudicial para la persona que la recibe.”, publica la Fundación Favaloro.

La clave es motivar. La sangre es un elemento insustituible. Una sola donación alcanza para salvar entre tres y cuatro vidas.

La donación es una manera de evitar que la sangre sea motivo de comercio (ya que no debe comprarse, ni venderse).

Son muchas las medidas que se han implementado, tendientes a motivar la donación voluntaria de sangre. En Córdoba, el Banco de Sangre ofrece un seguro con el cual el donante puede cubrir a su familia.

Donando dos veces al año, el donante se asegura a sí mismo y a su grupo familiar directo. Así, si alguna vez llega a necesitar sangre, el Banco le da las unidades que necesite. El seguro es totalmente gratuito y preventivo.

Más información:
Banco de Sangre de Córdoba
Tel (0351) 4334121/28
e-mail: direccionmedica@ihh.unc.edu.ar