Todo empezó el 18 de noviembre de 2010 cuando Joel Medina, de apenas dos añitos, voló en un avión sanitario desde Paraná (Entre Ríos) hasta el Hospital Universitario Austral (HUA).

El niño sufría un problema agudo y progresivo que le producía una severa hipertensión y había detenido su corazón ya dos veces.
En el HUA, Joel tuvo una hemorragia pulmonar y, como no lograban estabilizarlo con los recursos convencionales disponibles, los médicos de la Terapia Intensiva Pediátrica decidieron conectarlo al Programa de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO).

El equipo, de alta complejidad, es capaz de reemplazar las actividades respiratoria y cardiaca.

“Todo el sistema vascular de Joel estaba afectado por una enfermedad infrecuente y severa -conocida como panarteritis nodosa- que provoca una acentuada hipertensión con impacto en los pulmones, el corazón y el riñón. El ECMO permitió ganar tiempo para controlar la agresión inflamatoria”, explicó Silvio Torres, coordinador de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del HUA.

El equipo consta de un circuito externo a través del cual se bombea la sangre, se la oxigena y se la devuelve al cuerpo. Mientras el ECMO trabaja, el pulmón descansa.

Joel estuvo conectado al ECMO durante 9 días. El viernes 10 de diciembre, finalmente, los médicos le aplicaron asistencia respiratoria convencional. Hace pocas semanas le dieron el alta. Tras varios meses de internación, se recuperó sin secuelas, volvió a caminar y a andar en su triciclo.

Este niño de enormes ojos negros convivirá con su enfermedad durante toda su vida. “No obstante, es esperable que se mantenga bajo control mediante la medicación inmunosupresora indicada”, explicó Torres.

Los Medina tendrán que viajar a Buenos Aires una vez por mes y visitar con frecuencia reumatólogos, nefrólogos y pediatras. “El caso es excepcional por la gravedad de la enfermedad y por la técnica usada para tratarla. En el país, el ECMO está disponible en muy pocos centros y se aplica mayormente en ciertos cuidados posoperatorios de cirugía cardiovascular. En este caso, mantuvo con vida a Joel mientras sus pulmones se recuperaban”, afirmó Torres.

¿Cómo funciona el ECMO? De los 712 mil niños que nacen por año en el país, más de 100 podrían necesitar del ECMO para sobrevivir. 

Éste tratamiento se aplica en pacientes con hemorragias pulmonares severas, neumonías que devienen en distress respiratorio, cuadros de shock séptico, posquirúrgicos de cirugía cardiovascular, neonatos con hipertensión pulmonar y con hernia diafragmática, entre otras alteraciones que provocan insuficiencia respiratoria y cardiovascular.

“Se colocan dos cánulas dentro del corazón. Una ingresa por la vena yugular interna, por la que es extraída la sangre sin oxígeno que llega al corazón. A través de una bomba, se la impulsa hacia una membrana que funciona como oxigenadora. La bomba vendría a ser como el corazón y el oxigenador, el pulmón”, explicó Rodolfo Keller, coordinador de la Terapia Intensiva de Neonatología del HUA.

Una vez oxigenada, la sangre pasa por un calentador para que vuelva a la temperatura adecuada y, luego, se la devuelve al paciente mediante una cánula conectada a una arteria central.

En el mundo funcionan 145 equipos registrados de ECMO. El 75% se encuentra en los Estados Unidos. Se estima que más de 28 mil pacientes ya fueron tratados con esta tecnología.