Un informe elaborado por investigadores del Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias (CIDEA), demostró que las consultas por alergias se incrementan un 30% en primavera.

“Las alergias son patologías que se producen cuando determinados mecanismos de hipersensibilidad se activan y disparan reacciones inmunológicas inadecuadas, que son las que ocasionan los síntomas como secreción, congestión y prurito nasal, estornudos, ojos llorosos y alteraciones del sueño”, explica Jorge Máspero, especialista en Alergia e Inmunología y director del CIDEA.

Septiembre es un mes de transición entre el frío del invierno y el calor del verano. Si bien es la época ideal para disfrutar del aire libre, también es el momento para que los agentes desencadenantes de las alergias hagan su trabajo.

Se consideran factores desencadenantes aquellos que pueden propiciar el inicio de una reacción en un individuo, debido a que éste presenta una cierta susceptibilidad (por ejemplo, olores fuertes, humo de cigarrillo y la ingesta de determinados medicamentos).

Según Máspero, los principales desencadenantes de esta época del año son el polen de flores y pastos y las sustancias que se desprenden de los árboles.

Otros factores causales -diferentes de los desencadenantes- son las esporas de los hongos, los ácaros de polvo y la caspa y pelo de algunos animales.

Prevención. La primera recomendación es consultar al especialista para identificar el agente alérgeno. Ésto determinará la terapia y medicación adecuadas. No obstante, existen algunas medidas preventivas generales:

  • Ventilar los ambientes todos los días, preferiblemente en las primeras horas de la mañana.
  • Sacudir sábanas, acolchados y piyamas.
  • Quitar alfombras, tapetes y cubre muebles.
  • Evitar la humedad en el interior del hogar.
  • No fumar en lugares cerrados.