Los accidentes con pirotecnia en esta época son uno de los mayores motivos de consulta en las guardias de los hospitales.

Estadísticas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) revelan que del total de los niños accidentados por problemas con la pirotecnia, un 40% responde a quemaduras en manos y brazos, un 20% a quemaduras en la cara, y el resto se reparten entre tórax, abdomen y miembros inferiores.

Si a pesar de esos datos se ha decidido comprar pólvora, ésta debe estar aprobada por el Registro Nacional de Armas (Renar) y por la Dirección General de Fabricaciones Militares.

Un adulto debe verificar que en la cobertura del producto esté impresa la leyenda “Autorizado por el Renar” o “Autorizado por la Dirección General de Fabricaciones Militares”, además de la inscripción del número de registro y los datos del fabricante o importador del producto.

No es bueno que la pirotecnia sea usada por manos inexpertas. Los niños no conocen su manejo, y su capacidad de reacción ante una situación determinada es limitada.

Es común que los chicos quieran inventar su propia pirotecnia y armar pequeñas bombas caseras, juntando cohetes y residuos de pólvora. Esta situación debe evitarse, ya que de esa manera se arman bombas poderosas, y hasta mutilantes.

Según el Renar no se debe manipular la pirotecnia aunque ya haya sido incinerada o parezca que la mecha está apagada. Los productos sonoros como petardos, baterías de petardos y foguetas de tres tiros, son los más peligrosos por su poder detonante.

La pólvora se debe detonar en lugares abiertos y lejos de productos inflamables como garrafas de gas. No hay que volver a encender pirotecnia que se haya apagado o que no funcione.

Tampoco se recomienda colocar botellas o latas sobre el producto explosivo a fin de incrementar el efecto sonoro, ya que puede convertirse en un verdadero proyectil.

En cuanto a las circunstancias de almacenamiento, los bomberos recomiendan que la pirotecnia no sea guardada cerca del fuego o en lugares de intenso calor. La luz del lugar debe ser luz natural.

No es recomendable llevar pirotecnia en los bolsillos, ya que no sólo el calor, sino también un golpe, pueden detonarla.

Si el accidente ya ocurrió. Los especialistas recomiendan concurrir en forma urgente al centro de salud más cercano, sin intentar tratamientos caseros como la aplicación de aceite o pasta dentífrica sobre las quemaduras. A lo sumo, se deben cubrir la zona quemada con una gasa esterilizada.

El agua fría, sin usar jabón, puede ser útil para detener el avance de la lesión. Si se ha prendido fuego en la ropa, éste debe ser sofocado cubriendo el cuerpo con una frazada o haciendo rodar a la persona sobre arena o tierra.