Según la Organización Mundial de la Salud, en Argentina mueren cada año cerca de 10 mil personas en accidentes de tránsito, siendo la principal causa de muerte entre los menores de 35 años.

El 95% de la información llega a quien conduce a través de la vista. Si al dato se le suma que uno de cada 20 conductores ve muy mal y lo desconoce, se puede concluir que la vista y los accidentes de tránsito están íntimamente relacionados.

Una visión defectuosa puede alterar las dimensiones reales de profundidad, agudeza y campo visual. Estas alteraciones pueden ser fatales a la hora de conducir.

Las estadísticas demuestran que la mayoría de los accidentes se producen durante la noche, a pesar de ser el momento en el que menos vehículos hay en circulación.

En la noche, las modificaciones de contraste y sensibilidad cromática hacen que el sentido de la profundidad y el movimiento disminuya hasta siete veces. Así, se genera, por ejemplo, una importante reducción en el tiempo que un conductor tiene para frenar ante un obstáculo.

Otro factor nocturno peligroso es encandilamiento, consecuencia de una potente intensidad de luz que produce ceguera temporal. No obstante, el día también pueden producirse encandilamientos por los rayos del sol y sus reflejos.

Los especialistas recomiendan a todo conductor hacerse un examen de visión periódico y completo. Además, remarcan la prudencia y sugerencias simples como mantener el parabrisas limpio y conducir con luces encendidas en las rutas.