Se calcula que más de 3 millones de argentinos -es decir el 8% de la población- padece cada año algún síndrome depresivo. Un 6.4% de estas personas sufre trastornos depresivos leves a moderados, mientras que el 1.6% restante sufre trastornos severos.

“Un episodio depresivo se define como un período de tiempo, al menos dos semanas, durante el cual una persona experimenta sentimientos de tristeza, pérdida, ira, frustración y desinterés al realizar actividades que antes le producían placer. Cuando estos síntomas producen dificultades severas  en el funcionamiento vital (como problemas para trabajar, concentrarse, auto-daño, ideación o conductas suicidas), diagnosticamos depresión mayor”, indica Fernando Taragano, psiquiatra, gerontólogo e investigador del Instituto Universitario Cemic, de Buenos Aires.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 121 millones de personas en el mundo padecen trastornos depresivos graves cada año. Se pronostica que en 2020, será la segunda causa de morbilidad a nivel mundial.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) registra altos niveles de depresión mayor en América Latina y calcula que, dentro de 12 años, esta enfermedad será la segunda causa de incapacidad mundial, lo que impedirá el desarrollo de las actividades sociales y laborales de buena parte de la población.

La depresión se ha convertido en una epidemia moderna que ataca a niños, jóvenes y adultos, y pone en peligro sus vidas. Los hábitos saludables y un tratamiento psiquiátrico adecuado podrían contrarrestar sus efectos.

Causas. En muchos casos el inicio de la depresión es relacionado con eventos estresantes como la pérdida de un ser querido, dificultades financieras o laborales, divorcio, enfermedad de un miembro de la familia, entre otras.

Por otro lado, hay personas que tienen una predisposición genética a contraerla y, en otros casos, está relacionada con  afecciones y tratamientos médicos como alcoholismo o drogadicción, baja actividad en la glándula tiroides (hipotiroidismo), ciertos tipos de cáncer, insomnio y consumo de medicamentos esteroides (drogas con efectos desinflamatorios fuertes).

¿Cómo advertir que alguien está cursando una depresión? Taragano explica que hay ciertos indicadores que permiten a familiares y amigos (e incluso al mismo paciente) darse cuenta de que esa persona tiene algún tipo de trastorno depresivo.

Los más comunes son irritabilidad, tristeza, pérdida de placer en actividades habituales (incluso en la vida sexual), dificultad para concentrarse, cambio drástico de apetito e insomnio o exceso de sueño.

Finalmente, hay síntomas muy evidentes como los sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada,  movimientos físicos muy agitados o muy lentos, desesperanza y abandono, y los recurrentes pensamientos de muerte o suicidio.

Recomendaciones. Si bien en muchas ocasiones es casi imposible prevenir una depresión, los especialistas dicen que existen múltiples formas de ayudarse a llevar una vida equilibrada.

Las recomendaciones principales son dormir bien, alimentarse saludablemente, hacer actividad física, no consumir drogas ni alcohol, involucrarse en actividades que produzcan felicidad, pasar tiempo con familiares y amigos, usar lámparas que simulen luz de sol en otoño e invierno y considerar la posibilidad de actividades como yoga o tai chi, entre otras.