Condiciones crónicas como la osteoartritis, la artritis reumatoidea o algunas lesiones deportivas, requieren la utilización de analgésicos a largo plazo para el tratamiento del dolor.

Los pacientes que reciben analgésicos en forma regular, principalmente los mayores de 65 años y quienes presentan algún factor de riesgo, pueden experimentar síntomas como náuseas, acidez, indigestión o dolor en la boca del estómago.

Distintas sociedades médicas a nivel internacional recomiendan que quienes requieren una administración continua de antiinflamatorios no esteroides (AINE) realicen un tratamiento simultáneo con agentes que inhiben la secreción de ácido en el estómago como los llamados inhibidores de la bomba de protones (IBP), entre ellos, el omeprazol.

“Entre un 20 y 25% de los pacientes que toman regularmente AINEs tienen síntomas digestivos, especialmente aquellos que presentan factores de riesgo”, explica Luis Soifer, jefe de Gastroenterología del instituto Cemic.

Algunos de estos factores de riesgo son: historia previa de enfermedad ulcerosa, edad superior a 60 años, ingesta de altas dosis de antiinflamatorios o el uso concomitante con anticoagulantes son algunos de esos factores de riesgo. A ello se suman, en menor medida, el consumo de alcohol y el tabaco.

En Argentina está disponible un medicamento que contiene, en una sola cápsula, un antiinflamatorio (diclofenac) y un protector gástrico (omeprazol). Es un desarrollo de Bagó y es único en el mundo. 

El diclofenac es el analgésico más utilizado para el tratamiento del dolor, sobre todo en aquellos cuadros en que es la inflamación la causante. Entre sus múltiples usos se incluyen las enfermedades reumáticas, tendinitis, bursitis, ciática, mialgia, cefaleas, esguinces y torceduras, así como también dolor postoperatorio, dentario o vinculado a afecciones ginecológicas, entre otros.

El omeprazol, en tanto, es el fármaco de mayor uso mundial en el tratamiento y prevención de la enfermedad ulcerosa duodenal y gástrica.

“La asociación de ambos fármacos en una cápsula ofrece la ventaja de una menor cantidad de tomas que debe realizar el paciente dado que, en general, es polimedicado”, explica Augusto Riopedre, médico reumatólogo del Hospital Argerich y vicepresidente de la Asociación de Reumatología de la Ciudad de Buenos Aires. 

“La ventaja para la adherencia está en la disminución del número de tomas de medicamentos y de la reducción de la posibilidad de olvidos del horario de las mismas por parte principalmente de los pacientes ancianos”, agrega Riopedre.

Por su  parte , Arnoldo Albero, fundador y ex-presidente de la Sociedad Argentina de Traumatología del Deporte y director del Departamento Médico de la Selección Argentina de Vóley Femenino, resalta que la combinación de diclofenac y omeprazol también es una opción para deportistas jóvenes, para quienes la protección gástrica es fundamental ya que están sometidos a actividades estresantes que exigen una alta demanda física.

Adultos mayores polimedicados. Las personas mayores de 65 años representan del 10 al 25% de la población y consumen entre el 25 y el 50% de los fármacos prescritos. Se estima que el 36% de ellos  padece más de 3 enfermedades crónicas, lo que se traduce -en general- en una “polifarmacia” que puede resultar de difícil manejo.

La mayoría de estos pacientes son susceptibles a errores y problemas relacionados con la toma de medicamentos.