El cáncer de mama es responsable del mayor número de muertes por tumores malignos entre las mujeres argentinas.

Este tipo de cáncer representa el 21% del total de muertes por tipo de cáncer y es la primera causa de muerte en mujeres de entre 40 y 55 años.

Como todo cáncer, el de mama es un crecimiento anormal de las células, en este caso, de la glándula mamaria y las estructuras anexas. Tiene la capacidad de diseminarse a otras zonas del cuerpo si no se somete al tratamiento correspondiente.

Durante el período 1998-2002, el cáncer de mama fue el más frecuente entre las mujeres argentinas. En relación a otros tipos de cáncer llegó a representar un 46%.

Se calcula que una de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. A pesar de estas proyecciones, la tasa de mortalidad ha disminuido debido a los avances en los tratamientos y, principalmente, a la detección precoz.

El autoexamen. 
Es la mejor forma que tiene una mujer de conocer sus mamas.

Resulta de mucha utilidad para localizar cambios recientes en la glándula mamaria. Las alteraciones de la piel, del complejo aréola-pezón y las axilas son parte del mismo.

Es aconsejable a partir de los 20 años. En la mujer adulta debe ser complementado siempre con un examen clínico anual.

Mamografía. Una mamografía es la radiografía de la mama realizada con un equipo especial que, con bajas dosis de radiación, detecta lesiones tanto benignas como malignas en etapas tempranas de la enfermedad.

Es el método más difundido para la detección del cáncer de mama. Diagnostica lesiones mucho antes de que sean palpables.

Se debe realizar:

  • En pacientes sin síntomas a partir de los 40 años.
  • Una de base a los 40 años y cada dos años hasta los 50.
  • En forma anual a partir de los 50 años.
  • En pacientes con síntomas cada vez que sea requerida.
  • En pacientes sanas con antecedentes familiares se debe comenzar 10 años antes de la edad de aparición del tumor en el familiar.
  • Mientras la mujer esté saludable y acuda a la consulta se deberá pedir un examen mamográfico anual.

El proceso es simple y no es doloroso, pero es necesario comprimir la mama para mejorar la calidad de la imagen. Se estudia la mama en 2 planos, permitiendo ver adecuadamente las microcalcificaciones que pueden ser lesiones pre malignas.

Es indispensable  que las mamografías sean realizarlas con equipos de última generación. La tecnología digital ha permitido que la compresión de la glándula pueda ser menor con iguales resultados en la información.

Si bien es el método más recomendado, en la actualidad existen otras técnicas para la correcta evaluación de la glándula mamaria.

Ecografía mamaria. Es útil para distinguir cuándo un nódulo es de tejido  o de agua, así como para estudiar sus bordes, forma y tamaño.

Se debe realizar en toda mujer joven (antes de los 35 años) con un nódulo palpable.

Sirve para complementar una mamografía cuando la glándula es muy densa. Es el estudio ideal para el control de prótesis y puede utilizarse para guiar procedimientos intervencionistas como la extracción de material o las aspiraciones de quistes.

Punciones. Las punciones evitan cirugías innecesarias, definen las lesiones malignas y orientan conductas quirúrgicas.

Son ambulatorias, muy toleradas, de bajo costo y la recuperación de las actividades habituales en inmediata.

Implantes mamarios. Son una herramienta alternativa, en la actualidad, para la reconstrucción de la mastectomía.

Las prótesis impiden parcialmente la visualización de la glándula mamaria. Sin embargo, la localización del implante no interfiere en la lectura mamográfica.

Los implantes no modifican el riesgo de producir cáncer de mama.

Resonancia magnética mamaria. Este método permite estudiar  la glándula mamaria en pacientes de alto riesgo o con antecedentes familiares.

Permite estudiar  los implantes mamarios y definir conductas quirúrgicas.

Qué actitud tomar frente a un cambio en la mama. Es importante que la mujer conozca sus mamas para poder detectar a tiempo cualquier cambio en las mismas. Ante la detección de cambios en las mamas, lo más importante es no angustiarse ni asustarse. 

Un cambio en la mama, por mínimo que sea no debe ignorarse. Se recomienda acudir al  médico, confiar en él y realizar los exámenes necesarios.

El cáncer de mama es 100% curable si es detectado a tiempo. La mamografía y la  ecografía  colaboran en el diagnóstico mucho antes de que los tumores sean palpables.