Dra. Petra Casey, Obstetricia y Ginecología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

Una menstruación irregular normalmente no es motivo de preocupación, pero a partir de ese momento, usted debe seguir la pista de sus menstruaciones. Haga una cita con el proveedor de atención médica para que la evalúen en caso de que las menstruaciones continúen siendo impredecibles o sean inusualmente fuertes, o si empieza a mostrar otros síntomas, tales como dolor, sofocos o sudores nocturnos.

A pesar de que la edad promedio para la menopausia es de 51 años aproximadamente, no es raro que la mujer presente menstruaciones irregulares en la década anterior a la menopausia, y lo más común es en los 40 años. Una vez observada la presencia de un cambio en la menstruación, valdría la pena empezar a vigilar más estrechamente. Escriba las fechas de las menstruaciones, la duración y la fuerza, en términos de cuántas toallas sanitarias o tampones usa en un período de 24 horas.

Si después de cuatro o seis meses sus menstruaciones todavía fuesen irregulares, entonces lo prudente sería evaluar la situación. En ese caso, el mejor punto de partida es el proveedor de atención médica principal, quien puede hacerle un examen físico, solicitar cualquier análisis necesario y revisar la posible presencia de alguna enfermedad subyacente capaz de desencadenar los síntomas.

Dos razones comunes para las menstruaciones irregulares son los trastornos de la tiroides y un trastorno llamado hiperplasia endometrial, en el que se engrosa el revestimiento uterino. Los crecimientos no cancerosos en el útero conocidos como fibromas uterinos también pueden conducir a cambios en la menstruación. Además, es posible que el proveedor de atención médica revise si usted sufre de anemia, afección en la que el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos. La anemia es un efecto secundario común de perder sangre con menstruaciones fuertes.

A medida que vigila sus ciclos menstruales en los siguientes meses, comuníquese de inmediato con el proveedor de atención médica si durante más de dos horas usted presentara un sangrado muy fuerte que empapa una toalla sanitaria o un tampón tamaño maxi, o si el sangrado durase más de 10 días sin importar cuán fuerte sea. Hágalo también si observa otros síntomas nuevos, tales como sudores nocturnos o sofocos.

Por otro lado, si las menstruaciones irregulares continúan y usted tiene factores de riesgo para hiperplasia endometrial, entre ellos obesidad, presión arterial alta y diabetes, el tiempo de vigilancia de la afección es más corto. Comuníquese con el proveedor de atención médica si usted corre más riesgo de hiperplasia endometrial y la irregularidad en las menstruaciones continuara durante dos o tres meses.

A pesar de que una afección subyacente puede conducir a presentar menstruaciones irregulares, los cambios presentados por muchas mujeres de su edad que atraviesan por la etapa previa a la menopausia son resultado del envejecimiento reproductivo y no la señal de un problema médico. En caso de que las menstruaciones fuertes sean un problema continuo, existen varios tratamientos para controlarlas. Las alternativas, entre otras, son los fármacos antiinflamatorios no esteroides o AINES (como el ibuprofeno), los anticonceptivos orales y un dispositivo intrauterino hormonal.

Por ahora, sin embargo, lleve en los siguientes meses un cuadro de sus menstruaciones. Anote cualquier cambio y si las irregularidades continúan, hable con el proveedor de atención médica. Esa persona puede valorar la situación y recomendar las medidas adecuadas que deben tomarse en su caso.

Sequedad vaginal, un síntoma de la menopausia

Dra. Stephanie Faubion, Clínica de la Salud Femenina de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

La menopausia puede desencadenar una amplia variedad de síntomas, pero no todas las mujeres los presentan todos, y los diferentes síntomas de la menopausia tienden a desarrollarse en distintos momentos. La sequedad vaginal generalmente no aparece sino hasta uno o dos años después de la última menstruación. Además del lubricante, existen varias otras opciones para aliviar las molestias.

Cuando una mujer atraviesa por la menopausia, el cuerpo experimenta un descenso importante en la cantidad de la hormona estrógeno que produce. Esa pérdida de estrógeno puede conducir a muchos síntomas que afectan las vías urinarias y la zona genital.

Los síntomas de esto pueden incluir ardor al orinar, más frecuencia urinaria, necesidad urgente de orinar, incontinencia asociada con urgencia, más riesgo de infecciones de las vías urinarias, sequedad vaginal, comezón y ardor. Además de la sequedad posterior a la menopausia, los tejidos vaginales, por lo general, se afinan y pierden su elasticidad; debido a esos cambios, las relaciones sexuales puede no solamente ser incómodas, sino dolorosas. Todos esos síntomas, en conjunto, se conocen como síndrome genitourinario de la menopausia (GSM, por sus siglas en inglés).

Según la Sociedad Norteamericana de Menopausia, hasta 45 por ciento de las mujeres presentan síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia después de atravesarla, lo que incluye dolor con las relaciones sexuales por sequedad vaginal. No obstante y pese a que existe ayuda, menos de 25 por ciento de esas mujeres acuden al médico para intentar hacer algo al respecto.

El lubricante vaginal de venta libre debe aplicarse antes de la actividad sexual para que las relaciones sexuales sean más cómodas y placenteras. Cuando el lubricante no basta, hay que considerar usar también un humectante vaginal. Ese producto puede igualmente adquirirse sin receta médica en la mayoría de las farmacias o de las boticas y se aplica en la vagina cada dos o tres días para mantener húmeda la vagina.

Si pese a usar el humectante y el lubricante todavía fuese incómodo o doloroso para usted mantener relaciones sexuales, haga una cita para hablar con el proveedor de atención médica acerca de las terapias de venta bajo prescripción que existen para la sequedad vaginal. Esa persona puede recomendarle un tratamiento con dosis bajas de estrógeno vaginal, cuya presentación es en distintas formas, incluido una crema que se aplica dos veces por semana o un anillo que se introduce en la vagina y se reemplaza cada tres meses.

Otra alternativa es un medicamento oral llamado ospemifeno, que es un modulador selectivo del receptor del estrógeno (SERM, por sus siglas en inglés) y está autorizado para el tratamiento de las relaciones sexuales dolorosas debido al síndrome genitourinario de la menopausia. Si bien este medicamento es una alternativa para la mayoría de las mujeres, no es recomendable para quienes tienen cáncer de mama o corren alto riesgo de desarrollarlo. Su proveedor de atención médica puede ayudarle a encontrar un tratamiento para la sequedad vaginal, según sus síntomas y preferencias personales, así como sus antecedentes médicos y familiares.

El proveedor de atención médica también puede hablar con usted respecto a cualquier otro síntoma de la menopausia que pudiese tener y conversar sobre la forma de aliviarlo. La terapia hormonal, que continúa siendo el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos relacionados con la menopausia, es adecuada para muchas mujeres; aunque su aplicación depende de la edad, del tiempo transcurrido desde que empezó la menopausia y del historial médico personal, entre otros factores. La conversación con su proveedor de atención médica le permitirá categorizar lo que es mejor para usted.