La enfermedad de Alzheimer es una condición progresiva y degenerativa que afecta al cerebro y causa trastornos de memoria, pensamiento y conducta.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ésta patología afecta a  18 millones de seres humanos y, según datos de la Sociedad Internacional de Alzheimer, se espera que para el año 2025 la cifra aumente a 34 millones.

El principal factor de riesgo de desarrollo de la enfermedad es la edad. Por lo tanto, el aumento en la expectativa de vida explica el incremento de afectados.

Dado que un gran porcentaje de los pacientes vive en sus hogares (en Argentina representan al 70% de los enfermos), el impacto se extiende a millones de familiares, amigos y cuidadores.

El Alzheimer es una patología que no tiene cura. Por esta razón, los especialistas insisten en la importancia del diagnóstico temprano. En este sentido, existe lo que médicos e investigadores llaman “señales de advertencia” que permiten alertar sobre la enfermedad. Éstas señales son:

Cambios en la memoria. Olvidar información recién aprendida, fechas o eventos importantes.
Dificultad para planificar o resolver problemas. No poder  seguir una receta o manejar las cuentas mensuales. Se invierte más tiempo para hacer cosas que antes se hacían más rápido.
Dificultad para desempeñar tareas habituales. Sucede en la casa, el trabajo o el tiempo libre. Aparecen dificultades para llegar a un habitual, administrar un presupuesto en el trabajo o recordar las reglas de un juego  conocido.
Desorientación de tiempo o lugar. La persona olvida dónde está y cómo llegó allí.
Dificultad para comprender imágenes visuales y la relación entre objetos de un mismo ambiente. Problemas para leer, juzgar distancias y determinar color o contraste. Es posible que la persona pase por un espejo y piensen que alguien más está allí; es decir, que no puedan reconocer su propio reflejo.
Problemas para seguir una conversación. O para encontrar las palabras correctas. La persona llama a las cosas con un nombre incorrecto.
Objetos fuera de lugar. Pierde cosas sin poder volver sobre sus pasos para encontrarlas. Es posible que acuse a los demás de robarles.
Disminución o falta del buen juicio. Cambios en la  toma de decisiones. Por ejemplo, es posible que regalen grandes cantidades de dinero a quienes venden productos y servicios por teléfono. Prestan menos atención al aseo personal.
Pérdida de iniciativa. Pierde las ganas de ejercer pasatiempos, actividades sociales, proyectos en el trabajo o deportes.
Cambios en el humor o la personalidad. La persona se siente confundida, sospechosa, deprimida, temerosa o ansiosa.

Detectar el  Alzheimer a tiempo permite comenzar con el tratamiento  antes de que la muerte neuronal afecte seriamente la salud y la vida social de quien lo padece.