El humo del cigarrillo contiene más de 40 sustancias cancerígenas, que son la principal causa del cáncer de pulmón, uno de los de peor pronóstico salvo que sea detectado en forma precoz.

Cada año mueren más personas de cáncer en el pulmón que de cáncer de mama, de colon y de próstata combinados. Y la principal causa de esta enfermedad es el tabaquismo. Es por eso que diferentes asociaciones de pacientes, grupos y médicos enfatizan en la necesidad de dejar de fumar para prevenir esta enfermedad.

Claudia Bagnes, médica oncóloga a cargo de Oncología del Hospital Enrique Tornú de Buenos Aires, declaró que “cuando se prende un cigarrillo, se activan más de 40 carcinógenos entre los 4000 químicos contenidos en el tabaco, que, en estado de partícula o gaseoso, se depositan en la vía aérea. Estas partículas dañan a las células normales presentes en la vía aérea y –en los sucesivos contactos con ellas– pueden transformarlas en malignas”.

Cabe aclarar que pese a que el cigarrillo es la principal causa, no todos los pacientes que desarrollan cáncer de pulmón son fumadores. Algunos son ex fumadores y otros jamás en su vida probaron un cigarrillo, ya que otras de las causas asociadas al cáncer de pulmón incluyen la predisposición genética y las mutaciones genéticas adquiridas. Al respecto, la médica reveló que “existen además personas que desarrollan cáncer de pulmón sin ser fumadoras activas ni pasivas, y en ellas las características de su tumor son diferentes. Suelen tener cambios moleculares específicos, los cuales van a marcar un tratamiento diferente. Dentro de los no fumadores, es más frecuente encontrar mutaciones de un receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), el cual se encuentra en la membrana externa de las células tumorales y hace que esas células puedan ser atacadas por drogas que actúan allí y no en otro lado. Otro cambio se conoce como traslocación ALK y sobre esta proteína también actúan drogas específicas”.

Peter Czanyo, paciente y fundador de la Fundación Pacientes Cáncer de Pulmón, afirmó que “pese a lo complejo y mortal que es este cáncer, el más mortal de todos, la prevención es de lo más sencilla: no fumar. En mi caso, yo fumaba, y cuando en 2003 fui a un hospital por un problema de colesterol, me hicieron una placa y apareció un punto extraño: era adenocarcinoma. El tratamiento comenzó con una cirugía en la que me extirparon el lóbulo inferior del pulmón izquierdo (medio pulmón) y me detectaron daños pulmonares por haber sido fumador tantos años. Afortunadamente, el cáncer no había afectado ganglios ni hecho metástasis”.

“Después, cada uno tiene su propia receta para tratar de salir adelante; la mía fue acercarme a la naturaleza, el deporte, las montañas, justamente lo más difícil para mí, subir a las alturas donde falta oxígeno… Fue un largo camino, pero terminé cruzando los Andes corriendo en tres oportunidades. Es posible transformar el cáncer en una oportunidad de crecer, de aprender, de amar más y de hacer algo por los demás”, concluyó Czanyo.

En la misma línea, el licenciado Ignacio Zervino, director de Relaciones Institucionales de Fundación ACIAPO, destacó la importancia de dejar de fumar: “Necesitamos sumar esfuerzos para concientizar sobre todo a la población joven acerca de los riesgos que implica el tabaquismo”.

Acerca del cáncer de pulmón

El tipo más común de cáncer de pulmón se denomina “cáncer pulmonar de células no pequeñas” (CPCNP), y causa entre el 85 y el 90 por ciento de los casos. El carcinoma pulmonar de células grandes es responsable de entre un 10 y un 15 por ciento de los cánceres de pulmón y ataca en cualquier sector del órgano. Suele tener rápido crecimiento y expansión, lo cual dificulta su tratamiento.

Aunque esta enfermedad suele permanecer asintomática hasta llegar a estadios más avanzados, algunos de sus signos podrían ser:

• Tos persistente o que tiende a empeorar
• Dolor de pecho que suele agudizarse al respirar profundo, toser o reír
• Voz ronca
• Pérdida de peso y pérdida de apetito
• Esputo (flema) con sangre o color rojizo
• Falta de aire
• Sensación de cansancio o debilidad
• Infecciones persistentes o recurrentes como bronquiolitis y neumonía
• Sibilancias

Terapias de blanco específico

En los últimos años se han desarrollado tratamientos más específicos, así como herramientas de diagnóstico que permiten identificar la presencia de marcadores tumorales específicos, en lo que se denomina “medicina personalizada”, que son terapias oncológicas de blanco específico para determinados perfiles genetícos.

Uno de los grupos de pacientes en los que se puede aplicar esta terapéutica son los que tienen positividad de la quinasa de linfoma anaplásico (ALK+) adonde diferentes porciones de dos genes, EML4 y ALK, pueden alternarse y fundirse creando una “proteína de fusión” ALK que promueve el crecimiento de cierto tipo de tumores, que se estima que poseen 72 mil pacientes en el mundo.
En este caso, se trata de personas por lo general no fumadoras o fumadoras sociales, y más jóvenes que el promedio de quienes no tienen ALK positivo. Para ellos, ya existe una droga y se están diseñando otros nuevos fármacos específicos que se espera actúen en forma dirigida para reducir o detener el crecimiento del tumor. “Es importante saber que actualmente existen varios tratamientos posibles para cada paciente, y que debemos conocer cada vez más sobre su tumor para atacarlo de la manera más eficiente”, concluyó Bagnes.

 

 

 

Fuente: Castropol Comunicaciones