La dermatóloga Rita García Díaz, asesora científica de la línea de productos Bagóvit, explica las razones para proteger la piel (y el rostro en particular) durante todo el año: “El sol produce fundamentalmente dos tipos de radiación que pueden perjudicar la piel –detalla la doctora–: la radiación ultravioleta A (UVA), responsable del envejecimiento prematuro, las arrugas y el bronceado, y la ultravioleta B (UVB) que causa enrojecimiento y quemaduras. Ambas pueden dañar la piel y producir diversos tipos de cáncer. La radiación solar está presente durante todo el año, aún en los días soleados o con resolana. El uso diario de protector solar está indicado para prevención del envejecimiento cutáneo y especialmente en personas de piel muy clara, piel sensible, piel con rosácea así como también en las que padezcan enfermedades que se agravan con la radiación solar, como el herpes simple,o que tomen medicamentos que sensibilicen a la luz. El envejecimiento cutáneo endógeno, es condicionado por los genes que heredamos y el exógeno, causado por factores ambientales, especialmente la luz solar. Los protectores solares son uno de los dermocosméticos más importantes en la prevención del envejecimiento cutáneo exógeno, ya que protegen de la luz solar, el agresor ambiental más frecuente. Se debe incluir un producto con protector UVA-UVB en la rutina de cuidados diaria”.

El envejecimiento cutáneo se debe a la producción de radicales libres, partículas que se generan por el metabolismo normal del oxígeno que se utiliza diariamente en todas las funciones del organismo y de la piel.

La exposición solar en la altura es sumamente agresiva y deben extremarse los cuidados. La radiación solar es más intensa a medida que ascendemos, se incrementan el viento y el frío. Si hay nieve o agua actúan como importantes reflectores de la luz solar sobre la piel, favoreciendo el envejecimiento extrínseco, el resecamiento y la aparición de manchas.

Se debe colocar una pantalla solar en todas las áreas de la piel expuestas y renovarla cada 2 horas. El aire frío y seco en la altura reseca intensamente la piel induciendo envejecimiento extrínseco. Conviene, entonces, elegir un protector que contenga hidratantes efectivos y principios antiage como la vitamina E.

Entre los daños más frecuentes que causa tomar sol sin protección en esta época del año, la especialista menciona:

• Manchas solares (lentigos, efélides) a partir de los 30 años en la cara, escote, hombros, zona superior de la espalda y dorso de las manos.
• Queratosis solares. Son manchas color marrón o rosadas que se cubren de pequeñas escamas secas y adheridas Se ven en las zonas más expuestas al sol y deben ser tratadas por el médico dermatólogo ya que pueden derivar cánceres cutáneos.
• Aumento y oscurecimiento de los lunares.
• Arrugas finas que comienzan alrededor de los ojos y los labios y se extienden a la frente y las mejillas.
• Deshidratación por pérdida excesiva de agua: piel fina, escamosa, áspera, opaca.
• Afinamiento y pérdida de tonicidad por disminución del colágeno y la elastina.
La especialista sostiene que para prevenir manchas y arrugas “se recomienda protección solar durante todo el año, el uso de cremas con hidratantes naturales, antioxidantes como la vitamina C y E, protectores del colágeno, y reparadores de la piel como la vitamina A. Lo ideal es colocar 2 veces al día un producto que contenga estos componentes”.

Fuente: Castropol