El Síndrome Urémico Hemolítico es una enfermedad  transmitida por alimentos, producida por una bacteria que ataca los riñones, el cerebro, los intestinos y otros órganos.

Si bien esta enfermedad puede afectar a cualquier persona, los más vulnerables son los bebés y niños menores de 6 años.

La prevención es la mejor y única manera de evitar el contagio de esta enfermedad.

Higiene. Los especialistas recomiendan higienizar correcta y periódicamente las manos con agua y jabón, antes y después  de entrar en contacto con los alimentos. Así mismo, se debe lavar siempre las frutas, las verduras y los utensilios de cocina.

Evitar la contaminación cruzada. Durante el proceso de preparación de las comidas, no se debe utilizar la misma tabla para picar verduras, frutas y carnes (crudas o cocidas).

Cocción de los alimentos. La carne vacuna, en especial la molida, debe tener un adecuado proceso de cocción. Es la única forma de garantizar que muera la bacteria.

Refrigeración. Los lácteos y jugos de frutas no deben permanecer fuera de la heladera. De igual forma, se debe controlar siempre la fecha de vencimiento de los mismos.

Agua. El agua es muy saludable para el organismo. Sin embargo, se debe tomar sólo agua potable. Ante la duda de si el agua que se consume es o no potable, siempre es preferible hervirla durante 10 minutos.

Los síntomas  Síndrome Urémico Hemolítico son muchos: diarrea (con o sin sangrado), vómito, fiebre, dolor en la zona abdominal, irritabilidad o decaimiento, tez pálida y orina escaza.

La sintomatología no debe subestimarse ni aplacarse con medicamentos de uso común. Ante el primer síntoma se debe recurrir inmediatamente al centro de salud más cercano.

Para mayor información, enviar un mail al Área de Epidemiología del Ministerio de Salud de Córdoba (epidemiologia@cba.gov.ar) o llamar al (0351) 4341544