Por: Rosana A. Guerra – Periodista

Casi el 90% de los argentinos combina la clásica visita al doctor con sesiones de acupuntura, digitopuntura, homeopatía, auriculoterapia, reiki, medicina naturista, ayurveda, flores de bach o aromaterapia.

El auge de la medicina complementaria es un fenómeno en notable crecimiento. En Argentina mueve unos 16 millones de dólares por año.

Las estadísticas evidencian que la mayoría de la gente no agota sus necesidades de salud sólo con los tratamientos de medicina occidental o alopática, en los cuales muchas veces la relación médico paciente se ha deshumanizado. Muchos optan por combinar tratamientos con las terapias complementarias.

Según una investigación del Centro Argentino de Etnografía Americana (CAEA) en Argentina, casi el 90% de la población de sectores medios y altos combina la medicina científica con algún otro tipo de terapia complementaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está promoviendo desde 2004 la integración entre terapias convencionales y alternativas y considera que en los países en vías de desarrollo la complementariedad entre lo científico y lo alternativo está en un promedio del 80%.

En Europa la cifra oscila entre el 20 y el 70 %, dependiendo del país, y en Estados Unidos alcanza un 70%.

Las terapias complementarias están siendo, de a poco, reconocidas e integradas a los sistemas de salud pública de algunos países. Su progresiva inclusión, además de bajar los costos del sistema de salud pública en forma notable, permitirá a los sectores más vulnerables acceder a ellas a un costo accesible.