Las prótesis mamarias PIP (Poly Implant Protheses) en el año 2012 fueron noticia en todo el mundo. Alrededor de 300 mil mujeres tienen colocadas estas prótesis. Un cirujano plástico y estudioso del tema resume loales puntos de lo ocurrido y sugiere los pasos a seguir.

El tema estalló en las primeras planas el año pasado y reveló un aspecto de la trama oscura de negocios y la medicina. El fabricante francés de unas prótesis mamarias utilizó silicona industrial en lugar de las autorizadas. Con ello, logró rebajar costos e imponer su marca en el mercado. Pero cuando este proceder trascendió a los medios, se despertó el temor e incertidumbre por cuanto esa silicona agrede la cubierta del implante y despierta un proceso con final abierto.

Ricardo Losardo, titular de la Carrera de Cirugía Plástica de la Universidad del Salvador (USAL) y actual Presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA), dijo que desde hace un año está siguiendo este tema, con especial atención, tanto en el medio científico como periodístico y que “la información que se brinda en el campo periodístico es insuficiente y fragmentada, impidiéndole al público tener un enfoque general y comprender lo sucedido con estas prótesis”.

“Durante casi dos décadas -expresó el profesional- se fabricaron estas prótesis en Francia y su producción llegó al pico de 100 mil prótesis en un año. Las prótesis PIP se vendieron en 65 países en 4 continentes: América, Asia, Europa y Oceanía. Las cifras que actualmente se manejan es que hay más de 300 mil personas en el mundo que se colocaron estas prótesis”.

“Al descubrirse que presentaban irregularidades en su fabricación, empezaron a ser cuestionadas, luego prohibidas por el organismo controlador francés y finalmente demandadas”, añadió.

Lo grave es que un grupo o partidas de prótesis PIP se fabricaron con silicona industrial y otros compuestos químicos que no estaban autorizados para uso médico. “Esto ocurrió en los últimos años. Esta silicona más económica permitió mayores ganancias al fabricante y lo posicionó mejor en precio con respecto a las otras marcas del mercado. Como resultado de ello, presentaban un elevado índice de ruptura con respecto a otras marcas que se encuentran en el mercado”.

El problema, explicó Losardo, es que “esta silicona industrial cuando sale de la prótesis (tras su ruptura) ocasiona un daño a los tejidos circundantes de tipo inflamatorio crónico, que es irritante y puede migrar a los ganglios linfáticos de las axilas”.

“Los reclamos de las pacientes no tienen fronteras y han iniciado demandas contra todos, por un lado por desesperación y por el otro por falta de conocimiento. Queda claro que profesionales (cirujanos plásticos) y los distribuidores o proveedores de los países donde fueron vendidas, fueron sorprendidos con esta noticia de defectos de fabricación al igual que las pacientes”.

De acuerdo con nuestro punto de vista, “lo primero que hay que determinar es si la paciente tiene colocadas las prótesis cuyas partidas tienen un defecto de fabricación; ya que no todas las prótesis PIP presentan este problema”.

“Si las prótesis colocadas no tienen defectos de fabricación, no hay riesgos mayores y la evolución de las prótesis sigue su camino normal con los controles periódicos de su cirujano plástico como con cualquier prótesis. Es decir, exámenes físicos y eventualmente ecografías u otro estudio imagenológico, según los resultados que arrojen los anteriores”.

“Las autoridades sanitarias francesas son las que mejor pueden determinar las partidas de prótesis que fueron defectuosas”.

Fuente: Agencia Pro-Salud News
Matrícula del especialista Ricardo Losardo: M.N. 57.832