Dermatólogos del Hospital de la Universidad de Nantes, en Francia, establecieron una diferencia entre el acné juvenil y el de la mujer de veinticinco años en adelante, caracterizado por depósitos de aceite localizados más profundamente en la piel.

Cerca del 50% de las mujeres están encontrando problemas dermatológicos cuando éstos ya se creían superados en una etapa anterior. Incluso, algunas de ellas jamás habían experimentado la incomodidad de la irritación cutánea.

Los científicos creen haber identificado la causa principal: el estrés. Al parecer, las presiones para sostener una carrera profesional es lo que les está pasando la cuenta en la piel.

Las mujeres están, ahora, bajo más presión que en generaciones pasadas y el estrés resultante las hace liberar hormonas masculinas, las que a su vez producen más aceite, lo que puede conducir a la obstrucción de los poros.

En comparación con los varones, las mujeres tienen una proclividad a sufrir de acné de hasta tres veces más que los hombres debido a que la piel femenina es más sensible a la acción de las hormonas masculinas sobre las glándulas sebáceas.

Acné. El acné es provocado por una bacteria llamada Propionibacterium que todo el mundo lleva en la piel, normalmente sin problemas.

“En aquellos proclives al acné, la acumulación de aceite crea un ambiente ideal para la reproducción de esta bacteria”, dijo a la BBC Deborah Mason, de la Asociación de Dermatólogos Británicos.

El acné es fácilmente reconocible por la aparición de espinillas y su distribución en la cara, cuello, pecho o espalda.

Diferentes variedades. Hay muchos tipos de acné. El más común es el “acne vulgaris”. En 2007, un estudio aparecido en la revista British Journal of Dermatology, aisló un tipo de acné llamado acné del fumador”.

El estudio del Hospital de la Universidad de Nantes estableció la diferencia entre el acné adolescente y las erupciones cutáneas de la edad adulta.

Mientras los adolescentes tienden a tener estas irritaciones dérmicas en la llama “Zona T”, que incluye el mentón, la nariz y la frente, las mujeres que se aproximan a los treinta sufren de erupciones más bien císticas localizadas más profundamente en la piel, más endurecidas y difíciles de tratar.

Susanna Baron, médico del Canterbury Hospital en el Reino Unido, afirmó que es el momento de reevaluar la visión del acné. “No se reconoce cuánto afecta el acné la vida de las mujeres adultas”, aseveró.

Tratamientos. Según Mason, por el momento, no existe una cura para el acné. Los métodos existentes pueden ser muy efectivos para impedir la formación de nuevos quistes y cicatrices.

Los tratamientos tópicos se aplican directamente a la totalidad de la zona afectada, por ejemplo, la cara. El médico puede recomendar también un curso de antibióticos (por un mínimo de dos meses), normalmente eritromicina o algún tipo de tetraciclina.

En el caso de mujeres, algunas píldoras anticonceptivas pueden ayudar. Las más afectivas contienen un bloqueador hormonal que reduce la cantidad de aceite en la piel.

Fuente: BBC Mundo.com