Hace muy pocos días se realizó con éxito en la ciudad de Corrientes el primer tratamiento percutáneo para la insuficiencia mitral, una enfermedad producida por el mal funcionamiento de la válvula mitral, cuyo fin es garantizar el normal flujo de sangre entre la aurícula y el ventrículo izquierdos. Cuando esta válvula no funciona correctamente, la sangre regresa a la aurícula, produciendo una ‘regurgitación’, que con el tiempo causa, entre otras condiciones, falta de aire, arritmia, palpitaciones, hipertensión pulmonar y dilatación del corazón.

El anuncio fue realizado por las autoridades del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), y consignó que la paciente, una correntina de 80 años de edad que fue intervenida en el Instituto de Cardiología de Corrientes ‘Juana F. Cabral’, presentaba un riesgo operatorio elevado del 26 por ciento.

“Afortunadamente todo se desarrolló con normalidad y fue dada de alta a las 72hs., en buen estado de salud y sin necesitar desde entonces una nueva internación”, destacó Marcelo Agüero, uno de los cardioangiólogos intervencionistas que participó de la intervención, quien a su vez es miembro del CACI.

El procedimiento, que surge como una alternativa menos invasiva que la cirugía convencional, si bien por ahora ve reducida su aplicación a un pequeño grupo de personas con elevado riesgo quirúrgico, se espera que en un futuro cercano logre ampliar sus indicaciones a otros grupos de pacientes.

Hasta la fecha, la opción de tratamiento era la cirugía convencional, que consiste en el reemplazo o reparación de la válvula enferma mediante un procedimiento quirúrgico ‘a cielo abierto’, con apertura de tórax y circulación extracorpórea. Quienes presentaban un riesgo operatorio alto no podían ser intervenidos y se les administraba medicación que solo aliviaba los síntomas, sin resolver la situación.

Este grupo de pacientes no contaba con una solución a su afección, que, sin tratamiento, tiene una mortalidad del 50% a los 5 años y un 90% de internaciones por insuficiencia cardíaca.

Sin embargo, desde hace muy poco tiempo se está implementando en el mundo la técnica de tratamiento percutáneo para la insuficiencia mitral con un dispositivo similar a un broche o clip. Esta práctica mínimamente invasiva, y cuya duración oscila entre 2 y 3 horas en promedio, consiste en la introducción de un catéter desde una vena en la ingle hasta el corazón, monitoreado por una ecografía transesofágica, para llegar a la válvula mitral. Una vez allí, se avanza con un introductor y un clip o broche envuelto en una vaina.

Luego, se capturan las dos extremidades con el broche en la sección que más reflujo presenta. Así, se cierra en un punto la válvula, disminuyendo el área de apertura y reduciendo la cantidad de sangre que se filtra en sentido contrario al normal.

“Una de las ventajas de este procedimiento es que se optimiza el resultado: se puede controlar si la posición es la necesaria, regular el broche y ver cómo funciona el flujo en el momento. Si la mejoría no es la deseada, se vuelve a posicionar el clip buscando una menor filtración de sangre. Se pueden instalar dos o hasta tres clips si fuera necesario. Mientras que con la cirugía convencional no es posible controlar el resultado en el momento.”, consignó Jorge Baccaro, el otro cardioangiólogo intervencionista que participó en el procedimiento, también miembro del CACI.

Sobre la indicación del tratamiento percutáneo, Agüero aseguró que “los pacientes que presenten riesgo quirúrgico elevado son candidatos a ser intervenidos con esta técnica. Entre ellos se encuentran las personas añosas y quienes tienen comorbilidades por complicaciones respiratorias o renales. Sin embargo, hay estudios en marcha y se espera que en el futuro se amplíe la indicación a individuos con insuficiencias mitrales funcionales e insuficiencias cardíacas”.

En la opinión de Oscar Mendiz, cardioangiólogo intervencionista y miembro del CACI, “esta técnica permite mejorar un grupo de enfermos en los cuales no teníamos alternativas, que debe ser aplicada en ellos por grupos con experiencia. Por otro lado, no creo que sea el final del camino en este tipo de tratamientos, ya que la tecnología en 4-5 años quizás nos brinde otras opciones, algunas seguramente complementarias y otras competitivas con esta técnica”.

Respecto del post operatorio, luego de una cirugía convencional el paciente debe estar una semana internado. Mientras que uno tratado mediante cateterismo tiene un período de internación de 72 horas y luego de 8 ó 10 días de su intervención ya suele retomar sus actividades habituales.

En cuanto a la aplicación mundial del dispositivo -que se denomina MitraClip y está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)-, el Dr. Baccaro manifestó que “primero se aprobó en Europa, y ya hay 10.000 pacientes a nivel mundial a los cuales se les realizó este tratamiento”. El dispositivo es de cromo-cobalto y tiene un revestimiento de poliéster que promueve el crecimiento de tejido.

Avala el uso de esta práctica el estudio EVEREST II, que comparó las dos técnicas y concluyó que, un año después del tratamiento, la eficacia del cateterismo no es menor que la de la cirugía convencional. También se observó que 3 de cada 4 pacientes que son sometidos a cirugía, podrían beneficiarse con el procedimiento percutáneo con similares resultados a largo plazo.

El equipo que forma parte de la decisión de realizar esta técnica, del procedimiento en sí y del seguimiento del paciente, está formado por cardioangiólogos intervencionistas, ecografistas, cardiólogos clínicos, especialistas en insuficiencia cardíaca, especialistas en arritmias, cirujanos, anestesiólogos, técnicos en imágenes y enfermeros.

Entre los síntomas que llevan a considerar la presencia de insuficiencia mitral se encuentran la falta de aire (disnea), arritmia, palpitaciones, hipertensión pulmonar y dilatación cardíaca. En la revisión clínica, se puede sospechar la patología auscultando al paciente con un estetoscopio y luego se confirma el diagnóstico mediante un ecocardiograma.

“Las causas más frecuentes para desarrollar esta enfermedad son las degenerativas asociadas principalmente a la edad, las reumáticas y las funcionales, debidas estas últimas a dilatación cardíaca o a infartos de miocardio que impiden el normal funcionamiento valvular”, completó Agüero.

En cuanto al número de pacientes susceptibles de ser tratados mediante esta nueva técnica, Oscar Mendiz consideró que “se estima que 3 de cada 10 pacientes con insuficiencia mitral severa que requerirían cirugía presentan un alto riesgo quirúrgico, por lo que ellos son candidatos a ser intervenidos por cateterismo, y sin lugar a dudas la práctica que se extenderá rápidamente”.