Al parecer, la molécula también podría desempeñar alguna función en una amplia gama de cánceres.

Los investigadores de cáncer de la sede de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida, identificaron una molécula, a la que consideran importante para la supervivencia del carcinoma anaplásico de tiroides, tumor letal sin ningún tratamiento eficaz.

En la edición electrónica de la revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo, los científicos identifican a la estearoil-CoA desaturasa 1 (SCD1, por sus siglas en inglés) como una enzima oncogénica que al inhibirse y emparejarse con otro fármaco dirigido cesa eficazmente el crecimiento de las células del carcinoma anaplásico de tiroides e induce la muerte celular.

Los científicos piensan que el carcinoma anaplásico de tiroides confía en la SCD1 para que le ofrezca el combustible necesario para la rápida duplicación de las células cancerosas. La molécula brinda dicha energía porque promueve la capacidad de las células cancerosas para generar ciertos ácidos grasos importantes para varios procesos biológicos, tales como de división celular, resistencia a fármacos y migración.

“Ahora existe algo de esperanza para el tratamiento de este cáncer que, sin dudas, es el tumor sólido más letal que la medicina ha conocido”, comenta John Copland, biólogo para cáncer y autor experto del estudio. “Pese a que al carcinoma anaplásico de tiroides le corresponda sólo 1 o 2 por ciento de todos los cánceres de tiroides, es el culpable de 39 por ciento de muertes relacionadas con el cáncer de tiroides”.

“Actualmente, no existe ninguna terapia para el carcinoma anaplásico de tiroides que ofrezca una supervivencia prolongada; sin embargo, creo que la combinación del inhibidor de la SCD1 con una mezcla de otras sustancias, todas con objetivos y métodos marcadamente diferentes, puede funcionar”, señala el coautor del trabajo, Robert Smallridge, endocrinólogo que trata el cáncer de tiroides.

Los científicos de Mayo ya desarrollaron los inhibidores de la SCD1 y al momento se encuentran probando las sustancias en diferentes modelos tumorales.

Las células suelen extraer del torrente sanguíneo los ácidos grasos que necesitan, en lugar de producirlos internamente, explica la autora principal del trabajo, Christina von Roemeling, estudiante de posgrado e investigadora oncológica. “Descubrimos que esa diferencia tan única de los tumores los vuelve muy dependientes de ese método de síntesis de los ácidos grasos”, añade.

“Gracias al trabajo realizado por nosotros en los últimos años, ahora vemos más claro que el metabolismo de los ácidos grasos posiblemente sea la muleta de todos los tipos de cáncer que lo emplean”, dice Christina von Roemeling. “Un inhibidor de la SCD1 podría ser un objetivo terapéutico con múltiple potencial para varios cánceres y no solamente un único éxito magistral en un solo cáncer, sino algo útil como terapia genérica”.

“Hemos observado la actividad del SCD1 en varias líneas celulares del cáncer, desde el melanoma al cáncer de ovario y el cáncer de mama hasta el cáncer de próstata y el cáncer de páncreas,” acota Copland.

“Vivimos en una nueva era de la terapia oncológica que nos permite explorar lo que todavía no se había analizado en el cáncer anaplásico de tiroides”, añade Smallridge.

Otros autores del estudio son Laura Marlow, Angela Crist, James Miller y Han Tun de Mayo Clinic; y Anthony Pinkerton del Centro Conrad Prebys para Genómica Química del Instituto de Investigación Médica Sanford-Burnham en La Jolla, California.