Toser es normal, ya que le permite al organismo expeler las mucosidades y sustancias irritantes de la garganta y las vías respiratorias.

Pero aquellas situaciones de que duran alrededor de dos meses o más podrían estar dando la señal de alguna otra enfermedad subyacente que requiere tratamiento.

Peligros. La tos duradera puede ocasionar problemas físicos, como daños a las cuerdas vocales, rotura de los vasos sanguíneos pequeños de las vías respiratorias, desmayos, hernias y –en casos extremos- hasta rotura de las costillas.

La tos crónica también puede interferir con la calidad de vida de la persona, interrumpiendo el sueño y dificultando las actividades sociales.

Causas. A fin de determinar la causa de la tos crónica, los médicos sistemáticamente consideran y eliminan los culpables más probables.

En cerca de 90 % de los casos, la razón subyacente es el goteo posnasal, el asma o la enfermedad de reflujo gastroesofágico, en la cual el ácido estomacal refluye hacia el esófago.

Otras causas menos probables para la tos son la tos ferina (tos convulsiva o pertussis), los trastornos pulmonares como la bronquitis crónica o el cáncer de pulmón, y el consumo de algunos medicamentos para disminuir la presión sanguínea.

Tratamiento. Por lo general, la tos crónica puede detenerse tratando la causa subyacente, pero a veces las causas pueden ser múltiples.

El tratamiento podría incluir:

  •  Antihistamínicos para las alergias y descongestionantes para el goteo posnasal.
  •  Inhaladores para el asma que disminuyen la inflamación y abren las vías respiratorias.
  • Medicamentos para suprimir el ácido estomacal.
  • Antibióticos, si se sospecha que la tos es producto de una infección bacteriana o pulmonar.

Los médicos aconsejan no fumar y evitar el humo del cigarrillo que, además de causar bronquitis crónica, irrita los pulmones y puede empeorar aquella tos derivada de otras afecciones.

Fuente: Mayo Clinic Health Letter